Una bizarrada repleta de platillos volantes con aspecto de frisbees, tubos de escape llameantes, micros con forma de cráneo y un sin fin de zombies a los que les explota la cabeza. Puro trash oriental pasado de vueltas.

★★★☆☆ Buena

Wild Zero

Cogemos “Rock and Roll High School”, la peli de los Ramones y la mezclamos con “Plan 9 del espacio exterior”, le añadimos un toque del “mondo zombie” de Romero, unos cuantos Yacuzas de medio pelo y mucha, mucha, gomina. ¿Qué nos queda? ¡Wild Zero! Una basura como la copa de un pino y un buen reconstituyente para todos aquellos que como yo, odian el nuevo cine de terror japonés, porque aunque la peli nos llega desde el país del sol naciente, aquí no hay lugar para las sutilezas y soplapolladas que se pueden encontrar en el remake de la precuela de la tercera parte de la versión americana de nosequé peli de niñitas fantasmas, pero sí mucho gore y diversión.

Ace es un punk rocker nipón bastante torpe que tan solo tiene dos motivaciones en la vida: ir a conciertos de Guitar Wolf, la banda más cool del planeta, y peinarse el tupé. Dicha banda está compuesta por tres miembros de nombres un tanto elementales: Guitar Wolf, Bass Wolf y Drum Wolf, y después de una de las actuaciones de la banda la torpeza del joven Ace salvará la vida del cantante, el cual se encontraba encañonado por la pistola del mezquino dueño de una sala de conciertos. Para agradecérselo, el líder del grupo le hace hermano de sangre y le entrega una especie de silbato para perros que puede hacer sonar cuando se encuentre en peligro y así la banda acudirá al rescate. Lo cosa no se hará de rogar demasiado porque enseguida el cielo se llena de platillos volantes, los muertos se levantan de sus tumbas y Ace descubre que su novia es en realidad un chico.

La peli está hecha para el lucimiento personal de Guitar Wolf, banda que existe en la vida real y que efectivamente, se luce en la película, y de qué manera. Vean al cantante saltar desde lo alto de un edificio y caer de pié mientras afina su guitarra, véanlo cargarse una horda de cutre-zombies lanzándoles púas de guitarra como quién lanza estrellas ninja. Véanlo también transformar su guitarra en una katana para partir en dos al platillo volante de turno, y es que hay que ver como se flipan, Guitar Wolf aúlla y hace saltar chispas por donde pasa. En ningún momento se descuelga la guitarra y su micro lanza llamas; no es humano, es puro Rock&Roll.

La peli está hecha con cuatro perras, tiene mal ritmo y un montaje bastante confuso, tampoco ayuda a la narración el hecho que la música de la banda suene a todo trapo en todas y cada una de las escenas, venga a cuento o no, te deje oír los diálogos o no. El guión es bastante simplón y la trama tiene más agujeros que la camiseta de un fumeta, pero a su favor diré que los efectos especiales cuelan bastante y que el desfasado maquillaje de los zombies me ha encantado. La peli es una bizarrada repleta de platillos volantes con aspecto de frisbees, tubos de escape llameantes, micros con forma de cráneo y un sin fin de zombies a los que les explota la cabeza. Puro trash oriental pasado de vueltas.

La frase: “Te amo, lo juro por mi chaqueta de cuero y por el Rock&Roll.”

Lo mejor: Elvis + Clint Eastwood = Guitar Wolf.
Lo peor: La falta total de pulso narrativo.
publicado por Cecil B. Demente el 8 febrero, 2008

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