Hay una magia indiscutible en la cinta a pesar de la sencillez de su historia y la gran modestia de su producción. Obviamente los principales causantes de esta magia son los dos “mega” actores Jack Nicholson y Morgan Freeman y el hecho de verlos reunidos por vez primera. Lo segundo, es la intención, hasta cierta medida bien lograda, de generar comedia a costa de una de las enfermedades más mortales hoy por hoy y que hace vulnerables desde el más joven de los seres al mas viejo, desde el más débil al mas fuerte convirtiéndola así en una historia universal, íntima, que toca las fibras y con la que más de uno podrá verse identificado.
Lo más interesante de la película son los diálogos que sostienen estos dos monstruos de la actuación, pues el resto detalles y elementos se pueden obviar totalmente. Los diálogos son entretenidos, divertidos y nos ponen a pensar y reflexionar sobre las decisiones que tomamos o las que dejamos de tomar en nuestra vida. The Bucket List, nombre original, es de aquellas cintas que nos reconfortan el alma, nos hacen soñar y nos logran hacer erizar la piel hasta el punto casi de hacernos llorar. Otra de las cosas interesantes de la película resulta el hecho de ver como se sostiene a lo largo de su metraje, entre la delgada línea que separa esta trama de lo trágico y lo cómico sin que realmente se llegue a sobrepasar alguna de ellas, permitiendo de este modo, que de un tema tan doloroso y real como lo es el cáncer, nos saque unas cuentas risas tímidas y respetuosas.
Pero hay cosas que no funcionaron también en este film como por ejemplo el montaje de gran parte de sus escenas que se ven forzadas y bastante irreales, restándole la importancia suficiente para considerarla una buena cinta con B mayúscula. Tampoco hay un derroche de diálogos inteligentes, que no se deben confundir con un derroche, eso si, de genialidad por parte Nicholson para saber “cómo decir” unos diálogos simples para que suenen como tales. De hecho, este característica es fácilmente palpable pues justo en los momentos que se lo propusieron, logran hacer reir, llorar o lamentar a los espectadores.
No hay mucho por decir realmente acerca de esta cinta que podríamos llamar como una típica película norteamericana con la que se intenta ganar algún dinero que se salva por el hecho de reunir a los dos actores oscarizados, pero que peca por su exagerada modestia y la falta de precaución al cuidar muchos detalles en sus escenas.
Me pregunto: ¿Qué habra sido de esta película sino hubiese contado con la participación de estos dos actores? ¿Notaron la cantidad de veces que mencioné a Freeman y Nicholson en este post? Eso no es más que la evidencia de que son el único motor realmente importante que hace sacar adelante este filme. Confieso que la disfrute en mi más íntima subjetividad y que su 1:37 min se pasan relativamente rápido.
Antes de Partir es una cinta sencillamente agradable, relajada que se deja ver.
Lo mejor: Los dos personajes principales.
Lo peor: El montaje de varias escenas, descaradamente irreales (no las menciones para no hacer spoiler).
