Los ritos, el culto a los muertos y la memoria, forman parte de un caudal emocional que pasa como exagerado por los ojos de un occidente donde la muerte es el fin, la pérdida, el adiós. Okuribito es un canto melancólico y pausado a la muerte como tra

★★★★★ Excelente

Okuribito, aquel que envía, es el título original de este film japonés que fue conocido más comercialmente como Departures (partidas). De una u otra manera, ambos dan cabida cuenta del significado del argumento donde Daigo, un joven violonchelista que de pronto se encuentra sin trabajo, vuelve a su pueblo natal junto a su esposa para hallar un trabajo atípico y chocante para quien no conoce el Nakanshi. Nakanshi es un ritual de despedida para los muertos, no es una mera preparación de maquillaje y vestido del difunto, sino una especie de bautismo en reversa para la nueva vida, una preparación física que es sólo un símbolo para la preparación espiritual, sobretodo para aquellos que despiden y presencian esta significativa y emotiva ceremonia.

Yojiro Takita, lleva de la mano poética y sutilmente sobre las típicas reflexiones sobre la vida y la muerte. No es casual que el protagonista encuentre donde menos pensaba, el verdadero sentido de la vida. Tratando con la muerte, con el dolor, con las despedidas, encuentra la vida. No es vana excusa el decir que hay que conocer a fondo la sociedad y cultura nipona para entender la verdadera profundidad de esta maravillosa obra. Los ritos, el culto a los muertos y la memoria, forman parte de un caudal emocional que pasa como exagerado por los ojos de un occidente donde la muerte es el fin, la pérdida, el adiós. Okuribito es un canto melancólico y pausado a la muerte como transformación, una elevada elegía sobre el amor, el perdón y las ausencias. Es maravilloso cómo a través de las pequeñas historias que este protagonista presencia en su trabajo se desglosan las diferentes actitudes hacia la vida y la muerte, hacia el amor y las relaciones. Los símbolos abundantes, de esos que pueden llegar a pasar desprevenidos  como el salmón nadando contracorriente o la piedra son las raíces ocultas de cada mensaje que el film nos regala.

Quizá un poco melodramático hacia el final para nuestro gusto acostumbrado a otros tratamientos argumentales, lo cierto es que el film llena la mente de ideas nuevas, se funde en emociones encontradas y manda a la reflexión que puede parecer fácil pero nunca en vano. Una delicia no sólo visual sino auditiva gracias a la maravillosa banda de sonido que aparece en momentos puntuales pero claves como en esa maravillosa escena de la Navidad.

 

Lo mejor: La maravillosa poesía visual.
Lo peor: Quizá podría haberse contado más brevemente.
publicado por Pabela Lake el 30 julio, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.