Se mantiene entero buena parte del metraje. Aceptable ópera prima para Ben Affleck, pero ni punto de comparacion con la obra maestra Mystic River del genio Eastwood. Lo peor, un simplón Casey Affleck.

★★☆☆☆ Mediocre

Adiós pequeña, adiós

De sobras conocemos todos al citado director Ben Affleck, pero más bien (y por desgracia) en su faceta de actor. A nadie le sorprende la nula capacidad interpretativa de Ben Affleck (también es cierto que la calidad de los guiones que decidió aceptar fueron pésimos, salvo “El inolvidable Hill Hunting”, en la que ocupada el rol de co-guionista junto con su infatigable amigo Matt Damon). Pero la verdad, es que me he llevado una grata sorpresa en cuanto al trabajo como director de Affleck. Sin una excepcional labor de factura técnica, el film se mantiene más o menos entero buena parte de su duración.

Affleck, también ejerce aquí como co-guionista adaptando junto a Aaron Stockard una novela de Dennis Lehane. Si bien la materia prima de la que parten es indudablemente fantástica (no olvidemos que es el mismo autor de la novela en la que esta basada “Mystic River”), el resultado final se queda tambaleante. No entraré en comparaciones (no lo quiera Sr.Affleck), pero creo que el pulso narrativo que imprime Clint Eastwood no tiene nada que ver con el de Affleck.

En primer lugar, nos ocupan alrededor de 45 minutos, de ritmo pausado que adormecen al espectador hasta el coma. Por momentos piensas si no te has teletransportado de la sala de cine hasta la butaca de tu casa y estas viendo Antena3 o Telecinco a las 16:00, ya que la primera parte del largometraje recuerda más a un telefilm de dicha cadenas que a una (se supone) película en condiciones. De repente, el ritmo de la película cambia por completo, la historia da un giro de 180º y te dices: ¿pero que está pasando ahora? ¿A donde nos quiere llevar señor Affleck? Pues al huerto, al mismísimo huerto.

En el tramo final, la película empieza a coger un poco de ritmo (pero sin exagerar), para regalarnos una resolución demasiado explicita. Affleck debió pensar que el espectador es medio tonto o que había escrito el guión de “Memento” porque sino no me explico su decisión de colocar imágenes pasadas mientras se describe la explicación final.

En cuanto a los protagonistas, no tengo más que notas positivas para Ed Harris (impecable como siempre) y el ¿cameo? de Morgan Freeman (3 escenas contadas). Cuando aparecen en pantalla no se necesita nada más, ellos solos llenan de contenido la escena.

Casey Affleck (el hermanísimo del director y protagonista) se limita a ir de arriba a abajo, a poner muecas de macarra y a bacilar a negros de 2 metros mientras le apuntan con una pistola a la cabeza. Me cuesta creerme el papel de su personaje. Un detectivillo privado de tres al cuarto yendo de ‘malote’ y con esa cara de pánfilo, sin ningún gesto, sin ninguna emocion. Tiene la misma capacidad interpretativa que un melón (o Sandra Bullock), solo que el melón no es el hermano del director. Michelle Monaghan está tan solo correcta. No es que tenga el papelón de su vida, pero tampoco se esfuerza demasiado en sus escenas. En fin, acaba estando un poco desaprovechada.

Técnicamente hablando, el montaje aceptable aunque de lo más normalito. Decente para ser Ben Affleck, y ser su primer largometraje. Eso de poner un medio final a mitad de película esta cogido con pinzas. La fotografía si que está más conseguida. Ambientes sucios en Boston, guettos callejeros con una sociedad de clase media-baja quedan perfectamente retratados a través de la cámara. La banda sonora, simplemente correcta. Comienza estupendamente en el arranque del film con la voz en off del protagonista, pero poco a poco va perdiendo fuelle a medida que avanza el largometraje.

Por último, en la última parte del visionado se nos plantea el eje central de la película. La espina dorsal del film confluye en la moralidad del personaje y las decisiones de sus actos. El bien y el mal, el yin y el yang, lo correcto y lo incorrecto. Affleck, nos invita a empatizar de lleno con el protagonista, a preguntarnos que haríamos nosotros en su situación, a elegir entre lo racional y lo emocional. Los valores morales se vuelven los protagonistas en los minutos finales de la película, cargándola de tensión gracias a su planteamiento. Y es aquí cuando el film consigue lo que propone. Indaga entre las fronteras del bien y del mal y consigue salir airoso en el intento (menos mal).

Lo mejor: Ed Harris y un buen final arrollador.
Lo peor: Casey Affleck y el ritmo de telefilm televisivo de los primeros 40 minutos.
publicado por Jaime Martínez el 6 febrero, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.