Mediometraje realizado por la Sociedad Histórica de H.P. Lovecraft basado en el célebre cuento homónimo de este señor y diseñado al estilo de las pelis mudas de los años 20.

★★★☆☆ Buena

La llamada de Cthulhu

La muerte de un destacado profesor de la Universidad de Miskatonik llevará a su nieto a investigar unos misteriosos hechos que parecen estar relacionados con el culto satánico a una milenaria entidad extraterrestre: Cthulhu, un bicho enorme con cabeza de pulpo y más feo que Picio, que llegó desde las estrellas millones de años antes de la aparición del Hombre y que, si bien ahora descansa en un sueño profundo bajo el Océano Pacífico, un día de estos despertará y armará una bien gorda buscando una taza de café.

Mediometraje realizado por la Sociedad Histórica de H.P. Lovecraft basado en el célebre cuento homónimo de este señor y que, en parte por quedarse contigo y en parte por falta de guita, está diseñado al estilo de las pelis mudas de los años 20 (ya saben, en blanco y negro y con cartelitos), como si hubiera sido estrenado justo después de escribirse el relato.
Las influencias de Lovecraft en el cine son muchas y variadas, abundan tanto las adaptaciones directas de relatos suyos (Terror en Dunwitch y Re-animator, por ejemplo) como las pelis que solo toman prestado su peculiar universo (La Cosa, Posesión Infernal, o cualquiera de Lucio Fulci). Es curioso que algo tan parecido en el papel dé resultados tan dispares en la pantalla, ya que se podría resumir toda la obra de este señor en una sola frase: “gente que se vuelve majareta tras tener un tropiezo con algún ser nauseabundo de nombre impronunciable”. No duden ni por un segundo que la peli que aquí tenemos seguirá esta premisa a pies juntillas.
Al ver La llamada de Cthulhu he tenido una sensación parecida a cuando vas a un karaoke y sube alguien a cantar al escenario que le pone muchas ganas y se lo cree mogollón, ya sea porque el tema le llega mucho o por el exceso de alcohol en vena. Puede que el filme esté repleto de carencias económicas, artísticas y técnicas (como el amigo borracho del karaoke), pero seguro que no le falta actitud y tesón. Cosas como esta película son lo que pasa cuando los flipados del mundo se unen con un objetivo común.

El maquillaje de tez blanca y ojos y labios pintados está bastante logrado, pero los personajes no están todo lo bien caracterizados que deberían. No sé si es porque yo de este tipo de cine he visto principalmente comedias (me remito en particular a las de la factoría Chaplin y Keaton), pero creo que los actores deberían ser más teatrales y sobreactuar más. Aparte que estas pelis eran puro ingenio visual, y aquí falta algo de magia y pericia.

Que sea la adaptación más fiel que se ha hecho hasta la fecha de un cuento de Lovecraft juega a su favor, claro. Al igual que el escaso metraje (apenas tres cuartos de hora) y el hecho de que esté rodada en Mythoscope (técnica con la que se consigue el look años 20). La calidad de la imagen en cambio, dista mucho de lo que podría llegar a ser y la cosa se queda en un quiero y no puedo solo recomendable para los más versados en la obra de Lovecraft, los incondicionales de las rarezas cinematográficas, frikis, góticos, y demás gentes de mal vivir.

La frase: "Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn."
Lo mejor: La escena de la secta en los pantanos.
publicado por Cecil B. Demente el 4 febrero, 2008

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