Refrito de virus infecciosos (28 días después, Resident Evil, Amanecer de los muertos…) donde sin duda lo mejor transcurre cuando Will Smith se encuentra solo en una Nueva York desierta. Impresionantes planos y recreación de un apocalíptico Manhattan asolado, donde el protagonista se divierte de día cazando ciervos (excelente escena) o yendo de compras, y escondiéndose de noche. Aceptable -no por su originalidad- hasta el momento en que aparecen los vampiros, donde el director pasa a decantarse por el espectáculo 100% americano en forma de presupuesto, y se olvida de todo lo expuesto hasta ahora. Por último, un tufillo semicatólico cogido con pinzas que abunda por doquier en los 15 minutos finales, donde se nos obliga a creer para ser salvados.
Atención a los 30 segundos del final, la frase, el sonido de las campanas, la iglesia, las puertas de la salvación abriéndose de par en par y toda la comunidad de beatos que sale a recibirnos. En definitiva, una lamentable adaptación de todo un clásico, irregular, simple y con un uso 100% palomitero debido a toda la pirotecnia empleada. Solo se salva la decente actuación de un creíble Will Smith; salvo eso, Bochornoso.
Lo mejor: La introducción con los ciervos y todos los planos cenitales de una Nueva York desierta.
Lo peor: Ese final con tufillo moralista y religioso que tanto apesta.
