Es Rambo 100%, una película de acción de las de antes.

★★★★☆ Muy Buena

John Rambo

Han pasado 20 años desde que John Rambo apareció por última vez en nuestras pantallas. Recuerdo perfectamente aquel verano cuando todos corrían a la capital para ver a Stallone apretándose la cinta del pelo y repartiendo leña bajo una única premisa: era el mejor y el único que podía salvar la situación. Han pasado 20 años, y para Rambo, nada ha cambiado.

Déjense ustedes en la puerta del cine las pretensiones de ver una película con profundo guión, con actuaciones sobresalientes y con una cinematografía impecable. Rambo es Rambo, y darnos lo contrario es engañarnos. Con una estética de serie B y casi de cámara en mano, Stallone prescinde de guión para montar sobre tres frases una sucesión de masacres sobre inocentes y el ajusticiamiento de los villanos. ¿Y qué queríamos?, pues eso. Eso es ‘John Rambo’.

La sinopsis es bien sencilla: cuando un grupo de pacifistas pretende cruzar el peligroso río de Burma para llegar a una aldea y repartir medicinas echa mano de John Rambo (Stallone), el único que con su bote puede garantizar un buen viaje. Pero una vez que los malvados guerrilleros arrasan la aldea y capturan a los voluntarios, Rambo será el único que puede rescatarlos junto a un grupo de mercenarios.

¿Os recuerda a algo?, pues sí, igualita que ‘Rambo III’: el prota es el especialista, el prota es el único y no hay nadie más, por eso el ejército de vete a saber dónde, y de la mano del actor Ken Howard, ruega su intervención. En esta secuela al menos Rambo no pone pega alguna y se nota que le va la marcha. Una pena que nos falte el teniente Trautman (Richard Crenna), al que sólo se ve en un flashback-sueño de Rambo que pone los pelos de punta… .

A los nostálgicos, a los que reventaron el videoclub a base de alquilar cientos de veces la saga, ésta les va a encantar. Tiene todo por lo que han suplicado en estos años, y Stallone sabe que tenía que seguir ese mismo camino, ya que de contrario el público se le echaría encima. Debo confesar que a ‘Rocky’ le cambiaron la vida y lo evolucionaron en la última entrega, pero a John no le han tocado ni la felpa, que aún la conserva.

Con guión, dirección y producción de Stallone, el personaje se come todas las escenas de la película y con apenas tres lineas y un par de sentencias memorables el film consigue su objetivo, y eso es entretener a quien va a ver al inmortal Rambo.

A mayor gloria del mito, el metraje es tan escaso que es imposible aburrirte: 1 hora y 19 minutos, en los que no se descansa más de 30 segundos y en los que los diálogos no van más allá de 4 líneas. Todo ocurre rapidísimo, tanto que no se explica de dónde vienen los voluntarios, no se explica el por qué de la presencia de militares villanos en Burma y no se explica dónde ha estado Rambo, pero eso que más da: los cuerpos van cayendo uno detrás de otro.

La gran innovación de esta secuela es sin duda la violencia y crudeza con la que nuestro protagonista se deshace de sus enemigos. No digo que las anteriores fueran un cuento de la Disney, pero podréis comprobar que la cantidad de sangre se multiplica por 10 y las imágenes son mucho más explícitas. Si uno de los malos se acerca demasiado a la cámara, no lo dudéis: Rambo lo va a abrir de arriba a abajo, y esta vez se ve todo de todo. Estamos ante una de las película más gore de este año, y Jigsaw no sale por ningún lado.

De sus actores casi ni hablo. Stallone es quien es y el personaje no se va a poner ahora a lo Jane Austen. La chica es Julie Benz, y desde que dejó ‘Angel’ sólo la he visto en este tipo de papeles: inocentona y débil, igual que en la serie ’Dexter’, donde actualmente se prodiga.

Qué carajo, a mí me ha gustado y bastante. No porque tenga un trasfondo humano o social que emocione (eso ya lo vi la semana pasada en la de Sean Penn), es que es puritito entretenimiento con chistes malos, una escena de casi 10 minutos con metralleta y una chica a la que salvar de pequeños tailandeses cab***s.

Es Rambo al 100%, es esa peli de acción de las de antes al 100%. Es Stallone manteniendo la esencia del personaje sin tocar un ápice. Es como hubiera estado ahí siempre, en la selva, esperando a que lo rodaran otra vez.

Abstenerse adictos al cine de autor y amantes de Wim Wenders. Esto es lo opuesto. Esto es…RAMBO!!!!!…Y HA VUELTO!!!!!

publicado por Bloody Will el 2 febrero, 2008

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