Un film que emociona, conmueve y mantiene tu corazón encogido como una pasa.

★★★★★ Excelente

Hacia rutas salvajes

A veces a uno le es más fácil dar su opinión sobre un film que tiene agujeros por todos lados. Se puede criticar una malísima actuación, un guión infumable o una historia que no tiene dónde cogerse. Lo malo es cuando te encuentras con un film que emociona, conmueve y mantiene tu corazón encogido como una pasa.

No sabría como describir mi reacción ante ‘Hacia Rutas Salvajes’: he llorado como un niño con su historia y no he sido capaz de despegar los ojos ante tanta maravilla visual. Una de las mejores películas que ha lanzado Hollywood en el último semestre del año y que incomprensiblemente ha sido ignorada por las nominaciones a los Oscars frente a otras que lo merecían muchísimo menos.

Algunos ya tendrán a su director como motivo principal para acudir a su visionado. Sean Penn se caracteriza por realizar películas tremendamente intimistas con obsesión palpable hacia las relaciones humanas. Esa forma de hacer cine suele caer a veces en metrajes excesivamente cansinos e historias que alargan el drama, pero en ‘Hacia Rutas Salvajes’ Penn ha conseguido evitar que 140 minutos se conviertan en una pesadilla a base de sinceridad, sencillez y estimulando los sentidos hasta el máximo.

Basada en un best-seller de Jon Kracauer escrito en 1996, Penn da forma a un guión que cuenta la vida y pensamientos de Chris McCandless, interpretado por Emile Hirsch, un joven de 23 años que tras graduarse en la Universidad decide dejarlo todo, incluido unos padres hiper-absorbentes (William Hurt y Marcia Gay Harden), para recorrer Ámérica hasta llegar a Alaska. En el camino se cruzará con una pareja de hippies, un granjero (Vaughn) y un anciano (Hollbrook), a los que cambiará la vida. Es paradójico que el rebelarse al inconformismo de integrarse en un tipo predeterminado de la sociedad tenga consecuencias tan tristes.

A diferencia de otros biopics, Penn utiliza una estructura narrativa que situa a Chris en su destino final, Alaska, y va intercalando las diferentes etapas del viaje con la voz en off de una hermana entregada a la forma de ser del protagonista. Esta manera de mezclar tantos recursos puede parecer confusa pero a mí me ha resultado de lo más efectiva. El pasado, presente y futuro de Chris se va uniendo como un puzzle para explicar algo tan ilógico como dejar una vida de dinero para vivir como un mendigo mochilero. Por supuesto, quienes aborrezcan tanto salto temporal van a sufrir una tortura continua.

Otro de los puntos fuertes del film es su fotografía, ya que como buen road-movie los paisajes son imprescindibles, y aquí los tenéis todos juntos: la urbe más cruel, las playas más impresionantes, los lagos más azules y el invierno más blanco de Alaska más blanco. Lo único que me provoca dudas sobre ‘Hacia Rutas Salvajes’ es si su director no ha abusado excesivamente de ellos, y de ahí los 140 minutos que dura la historia.

A muchos espectadores les parecerá pretenciosa su forma de dibujar la América más natural, yo sólo he notado que algunas escenas se alargan de forma innecesaria por culpa de tanto cielo y bosque, pero no podemos decirle al activista nº1 en pro de los recursos naturales como es Sean Penn que se recorte en los planos exteriores.

La gran sorpresa del film, y algo que no esperaba, es un Emile Hirsch que está que se sale, aunque el guión confeccionado por Penn lo tiene todo para que el chaval se luzca, así como todos los que le rodean. William Hurt y la oscarizada Marcia Gay Harden dejan su huella como padres despreocupados y abusivos, aunque sus escenas son bien pocas y dejan sin atar muy bien el tema de los padres de Chris. Penn evita mostrar la agonía de éstos para no entorpecer el camino del protagonista, lo cual constituye un eslabón roto una trama casi perfecta.

Los secundarios son de lujo y de ahí es donde la película ha rascado su única nominación a los Oscars. Hal Holbrook aparece en pantalla y se viven los mejores 15 minutos de la cinta. Sus diálogos con Hirsch producen una ternura que traspasa la pantalla y debo confesar que junto a la despedida del poblado hippie, la relación entre anciano y mochilero provocó un irrefrenable rio de lágrimas que ahora me ponen los pelos de punta.

No me olvido de la banda sonora y un Eddie Vedder que me transporta al lado de Chris. Para mí, otro acierto más a la hora de ponerme la bola en la garganta.

Se nota que ‘Hacia Rutas Salvajes’ me ha parecido un peliculón, y es que quienes hemos pasado ese punto crítico donde te subes sin más remedio a la rueda de la vida, vemos en Cris una valentía y coraje fuera de serie, que llega directo a la cabeza y sobre todo al corazón. Excelente drama de un director tan inconformista como su protagonista, pero que a muchos se les atragantará con tanto paisaje made in USA.

publicado por Bloody Will el 2 febrero, 2008

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