Las películas de acción son un genero muerto, el equivalente actual a las pelis de indios y vaqueros. Recuperar un monstruo muerto es un acto de valentía y poca verguenza, un acto que se merece todo.

★★★★☆ Muy Buena

John Rambo

Stallonone es posiblemente, junto a Clint Eastwood, el último cineasta clásico que queda. Sus formas son básicas y académicas, al menos en lo que respecta a su manera de escribir y dirigir. No significa esto que Sly esté ni mucho menos a la altura de un artista como Clint Eastwood, pero si significa que se parece a él en sus formas. Significa que Stallone cumple.

 

Dentro de los parámetros clásicos del cine hay algo que toda película debe tener, y eso es la eficacia, el funcionamiento limpio del producto. Stallone demuestra una eficacia indudable en éste su último film. La peli no llega a los 90 minutos, y su planteamiento y conclusión están perfectamente equilibrados con respecto a la Obra completa. La estructura es absolutamente perfecta en éste sentido, es decir, que aquí Stallone le gana por goleada a cineastas que van de autores reinventores del cine que  no hacen más que pequeñas cagadas. Véase: Lars Von Trier; véase: Julio Medem. Qué raro.

 

Con Rambo no ocurre lo mismo que con Rocky. Rocky permite una libertad de guión un poquito más amplia. La vida de un boxeador que pasa de repobre a millonario tiene muchos momentos que pueden aprovecharse (para bien o para mal, interesantes o no) y de hecho se usaron. Pelis tan frikis como ROCKY IV lo atestiguan (el robot que le regala a su cuñado Paul es de referencia obligada para cualquier friki, y precedente de ese personaje televisivo olvidado, el robot compi de los Power Rangers, el “mayordomo” de Zordon). Pero Rambo es un personaje mucho más neutral en ese sentido. Hay pocos altibajos en su vida, parece que se dedica a esperar en algún rinconcillo chungo del mundo vete tu a saber dónde realizando tareas artesanales mientras piensa en lo traumatizado que está. Qué vida mas chunga que he tenido y tal.

 

El primer Rambo, ACORRALADO (Ted Kotcheff,1982), iba de un tipo que llegaba a un pueblo y empezaban a putearle. Sin buscarlo se mete en un buen lío, es decir, la acción viene de la reacción ante una situación que no busca y tampoco elige. Simplemente le pasa. RAMBO: ACORRALADO II (Gorge P. Cosmatos) era algo totalmente distinto, igual que RAMBO III y JOHN RAMBO; en éstas tres últimas la acción es por otra causa, en los tres casos son misiones que se le encomiendan de una u otra manera, ya sea obligado o él lo decida. Esto parece que no, pero convierte una peli en una cosa completa y absolutamente distinta y tu empatía (o antipatía) por el personaje es otra.

 

Eso si, es un icono como personaje, todos queremos verle hacer cosas como matar con sus propias manos, poner trampas a soldados, doblar la boca mientras usa una ametralladora de gran capacidad destructiva, coserse heridas, usar el terreno salvaje como forma de camuflaje, tirar con el arco dejando mamando a Légolas, decir frases cortas, fuertes y nostálgicas, aparecer por detrás de un pobre centinela iluso sin que éste se de ni cuenta… cosas de ese tipo no nos cansamos de ver, y aquí las volvemos a tener.

 

JOHN RAMBO es una peli de acción a la antigua usanza de las que se desarrollaban en la jungla (tipo DEPREDADOR, o COMMANDO; o esa Obra Maestra de ese actor subvalorado que es Chuk Norris, DESAPRECIDO EN COMBATE)

 

Al final resulta una peli de lo más divertido, llena de buenas secuencias de acción. Magníficamente violenta gracias a los efectos de C.G.I (Gracias Dennis Murren por hacer JURASSIC PARK)

 

Los héroes de acción del cine de los 80 y principios de los 90 están de moda porque ahora no hay. El cine de acción es un cine perdido; los Stallone, Van-Damme, Seagal y Arnolds (no me apetece escribir el apellido) no tienen similares actuales. El cine de acción es el equivalente contemporáneo al cine de indios y vaqueros, es un género perdido. Así que lo que antes era considerado bazofia (cine en VHS que en la portada el nombre del prota era mayor al título de la peli que normalmente llevaba un “mortal”, “letal” o similar en sus palabras) ahora es considerado cine de culto. Y los que hemos adorado ese cine y éramos considerados tarados (porque lo que molaba era ver cine de Victor Erice)  ahora solo somos frikis. No somos tan raros ya.

 

No estamos ante un peliculón, es obvio que no, pero si ante una buena peli.

 Y el que acuse a ésta peli de fascista, reaccionaria, o que justifica las acciones violentas como soluciones a problemas dentro de un país pues, que no la vea. Uno no puede entrar a ver JONH RAMBO del mismo modo que se entra a ver BANDERAS DE NUESTROS PADRES. Hay que tener cierto sentido del humor y cierta capacidad de objetividad para ver ésta peli. Ahora, decide la gente.
Lo mejor: Casi todo, su duración, su descaro, su iresponsabilidad.. la violencia EL HORROR!!!
Lo peor: Que la gente la considere un alegato belicista, no entendiendo el tono del film.
publicado por Tyler el 13 febrero, 2008

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