Caramel sorprende por su facilidad.Y sin embargo contiene esa complejidad de quien sabe hacer las cosas bien y al verlo parecen eso, sencillas. Pero no simples.

★★★☆☆ Buena

Caramel

Recuerdo que vi el trailer de Caramel y pensé "Qué manera de contar toda la trama de una vez". Durante los casi dos minutos de que duró (trailer largo, en comparación con el resto), se podía ver a la supuesta protagonista trabajar en una peluquería y flirtear con un policía. Pero, por suerte, el ser humano se equivoca, y yo no voy a ser una excepción. Y me alegro de haberme equivocado, porque pude disfrutar así de esta sencilla pero emocionante película, de corte costumbrista aderezado con una pizca de sugerente sensualidad (tanto para la vista como para el oído) y bastante humor.

Caramel sorprende por su facilidad. Facilidad al contar las historias, facilidad en la evolución de la trama, facilidad en la identificación con los personajes o el reconocimiento de alguno de ellos como cercano a ti. Y sin embargo contiene esa complejidad de quien sabe hacer las cosas tan bien que al verlo parecen eso, sencillas. Pero no simples.



Comenzamos con el guión, bien elaborado, con el suficiente interés en las subtramas como para dotar de verosimilitud el conjunto, pero sin la excesiva importancia que a veces se les da bajo el paraguas de "película coral". Personajes que viven y respiran, que tienen su filosofía de vida y sus inquietudes sin necesidad de mostrarlo de manera obvia. Juega con cosas antes vistas, pero que no molesta ver de nuevo. Las interpretaciones parecen sinceras. Bien es cierto que hay momentos en que cada personaje adopta un rol algo fijo, pero siempre hay algo detrás, un fondo.


La realización de la también protagonista, Nadine Labaki, no será de las que pasen a la historia, pero al menos nos permite ver con claridad y con una cierta focalización lo que está ocurriendo, pasando de planos abiertos (americanos o generales muchas veces) a preciosistas planos detalle de la preparación del caramelo que da nombre a la cinta, apoyados por la cálida fotografía de Yves Sehnaoui. La música, como es lógico, de aires claramente norteafricanos y un toque oriental, es el contrapunto perfecto para las situaciones de la película.


Pero no todo es bueno, o, mejor dicho, es demasiado bueno. La película peca de demasiado de ese "caramelo". Bienintencionada y dulce, quizá en exceso, en mi opinión es una película que se ve fácilmente, que deja un ligero poso, una sonrisa al salir de la sala, pero nada más. Aún así, recomendable para pasar un buen rato.

publicado por Sandavito el 30 enero, 2008

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