Me quedo con la sensación de haber visto un largometraje excepcional, original (aunque a veces se vaya por las ramas de lo tópico) y con un pulso desgarrador, tratándose de la segunda película de Joe Wright, un director del cual estoy seguro que nos

★★★★☆ Muy Buena

Expiación: Más Alla de la Pasión

Hay películas que, pese a su detallista elegancia visual, no llegan a alcanzar la profundidad que les tocaría para llegar a ser grandes. Expiación: Más allá de la pasión (vaya título añadido tan admirable que han puesto aquí) tiene un apartado visual absolutamente impresionante, con una fotografía verdaderamente sobresaliente y una ambientación de lo más acertada, pero además posee uno de los mejores guiones vistos en tiempo (pese a estar basada en la aclamadísima novela de Ian McEwan), increíblemente profundo y con algunos toques que acaban por redondear esta cautivadora historia. Si bien repasamos todo lo dicho, podríamos suponer que esta película me parece una obra maestra.

Lástima de algunos excesos por parte del director Joe Wright, que pese a esto, consigue llevar a cabo escenas ante las cuales nos hemos de sacar el sombrero. Probablemente donde más carezca de pasión esta expiación es en su parte intermedia, cuando el protagonista se encuentra en la guerra, su novia lo espera y de mientras la niña de la discordia, ya mayor de edad, se dedica a cuidar heridos de guerra. Esta parte, además de tópica, es donde el realizador se deja llevar por unos impulsos hasta ahora nunca vistos, mostrándonos escenas que nos sabemos de memoria (con excepción del magistral plano secuencia bélico y de la visita de Briony al grave herido) y algo aburridas. Pese a esto, Expiación: Más allá de la pasión contiene una primera hora brillante, inteligentísima y majestuosa, que deja al espectador con unas ansias tremendas de ver lo que sucederá a posteriori. Una compleja, entrevesada y ambiciosa trama de amor, fidelidad y celos protagonizada por unos estupendos Knightley y McAvoy, sin dejar de pasar por alto la visión de una niña imaginativa, excelentemente interpretada por Saoirse Ronan. Y después de esos lentos y prácticamente intrascendentes tres cuartos de hora, Wright retorna con su desgarradora expiación de culpas, con varias secuencias mágicas y memorables como la visita de Briony al apartamento de su hermana o el epílogo con una impresionante Vanessa Redgrave. Desgraciadamente, esta última parte es la de menor duración, con lo cual nos queda un film un tanto irregular, aunque nunca llegue a ser malo, todo lo contrario. Posiblemente mi opinión no sea la misma que la de otros, y quizás lo que a mi me pareció estupendo a otros les habrá parecido increíblemente tedioso, y viceversa. Pese a todo, la película está llena de emoción y complejidad, es adulta en todo momento (no, no nos trata como a niños ingenuos) y contiene uno de los finales más tristes y a la vez brillantes nunca vistos. Toda ella, no puede olvidarse, acompañada de una melancólica y maravillosa banda sonora de Dario Marianelli.

Así pues, esta magnífica película merece ser aclamada y vista por todo aquél que aprecie, no únicamente lo técnico, también la escritura y los matices en los cuales hay que fijarse para acabar de entender las abismales frases finales. Me quedo con la sensación de haber visto un largometraje excepcional, original (aunque a veces se vaya por las ramas de lo tópico) y con un pulso desgarrador, tratándose de la segunda película de Joe Wright, un director del cual estoy seguro que nos brindará con una verdadera obra maestra muy pronto.

Lo mejor: La elegancia del conjunto, un guión sublime y un reparto en estado de gracia.
Lo peor: Varias escenas bélicas un tanto alargadas y repetitivas.
publicado por Ramón Balcells el 28 enero, 2008

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