El argumento, veamos… el argumento trata sobre un malo malísimo que quiere dejar al planeta sin agua para vender su producto sustituyente de la misma: la botijola. El caso es que Mortadelo y Filemón tendrán que impedírselo y bla bla bla… ni me apetece contarlo ni os apetecerá leerlo. La verdad es que me estoy imaginando a los guionistas, entre los que está el director, escribiendo el guión y mondándose de risa. Me los imagino a los tres discutiendo sobre qué poner en la película:
– Oye! Yo tengo una idea. Podríamos hacer algunas escenas en cámara rápida para que la gente se retuerza de la risa en las butacas. Y abusamos de ella hasta la saciedad.
– Si si, buena idea. Aunque yo tengo otra mejor. Llamo a mi sobrino que maneja esto del photochop y que nos haga un perro que de puñetazos, juas juas juas.
– ¡Genial! Además podemos ponerle la voz de Bart Simpson, la gente caerá rendida a nuestros pies. Y el perro se llamará Bush, juas juas juas ¡qué malvado soy!
– Lo de los puñetazos me gusta. Vamos a hacer que todos se den collejas durante toda la película. Y ya está, solo nos falta escribir los diálogos de los personajes.
– Buff que pereza tío, mira, que improvisen, que pa’ eso les pagan. Vámonos al bar.
Pues eso, vergonzoso. no hay por donde cogerla. La mayoría de chistes dan vergüenza ajena y lo del perro, de verdad, lamentable. Vamos, todo lo contrario a la película que hizo Fesser, que muchos criticaron en su día pero que a mí me parece una visión muy acertada del cómic, está bien escrita y bien dirigida, y te ríes, que es lo que importa. Pero no se puede decir lo mismo de el film de Bardem. En fin, como ya he dicho, lamentable. Quedaros en casa leyendo el cómic, de verdad, es lo mejor que podéis hacer.
Lo mejor: La canción de los delinqüentes.
Lo peor: La película.
