Su sentido del humor entremezcla lo cafre con lo refinado de un modo muy acertado, gracias en buena medida a un excelente Jean Dujardin que ridiculiza al estereotipo de agente secreto hasta límites insospechados.

★★★☆☆ Buena

OSS 117: El Cairo, nido de espías

Dirigida por Michel Hazanavicius y protagonizada por Jean Dujardin, Bérénice Bejo, Aure Atika, Philippe Lefebvre, Constantin Alexandrov, Said Amadis, Laurent Bateau y François Damiens, este fin de semana llega a nuestras carteleras casi en total anonimato OSS 117: El Cairo, nido de espías.

Basada en los personajes creados por Jean Bruce, la película nos sitúa en El Cairo de 1955, un verdadero nido de espías. Todo el mundo desconfía de todo el mundo, todos traman contra todos : ingleses, franceses, soviéticos, la familia del rey destronado Farouk que quiere volver al trono, las Águilas de Keops, secta religiosa que quiere tomar el poder… El Presidente de la República francesa, René Coty, envía su arma maestra para poner orden en esta casa de locos a borde del caos: Hubert Bonisseur de la Bath, llamado OSS 117.

Lo cierto es que en mi vida había oído hablar de las novelas de Jean Bruce, pero uno se sorprende al descubrir que la primera de ellas fue publicada cuatro años antes de la aparición de James Bond, convirtiéndose en un superventas para la época con un total de 265 novelas a sus espaldas.

Curiosamente, el director Michel Hazanavicius decidió tomar a este arquetipo de agente secreto viril, seductor y algo misógino, algo normal para la época aunque totalmente desfasado hoy día, y transformarlo en una caricatura de sí mismo, por lo que el personaje se aproxima más a otros nefastos agentes secretos como el Superagente 86, Mortadelo y Filemón o incluso Austin Powers, que al entrañable 007. Pero, a diferencia del desfile de freaks que supone, por citar el ejemplo más reciente, la segunda incursión de los personajes de Ibáñez en el celuloide, la caspa de OSS 117: El Cairo, nido de espías posee cierto encanto, básicamente por su elaborado diseño de producción y cierto refinamiento en su humor.

Ciertamente, en la película gala encontramos los inevitables gags pretendidamente graciosos que tan sólo arrancan sonrisas a mentes protozoicas o a los parientes más allegados de los guionistas, pero en líneas generales su sentido del humor entremezcla lo cafre con lo refinado de un modo muy acertado, gracias en buena medida a un excelente Jean Dujardin, quien con sus constantes muecas, su misoginia, su total desconocimiento de la otras culturas y su carencia absoluta de intuición ridiculiza al estereotipo de agente secreto hasta límites insospechados.

Por otro lado, y como decía algo más arriba, tanto el diseño de producción como su genial banda sonora nos transportan a esa década de los sesenta y setenta, en las que James Bond dominaba en el crepúsculo de los espías, captando muy acertadamente esa atmósfera kitsch y sempiternamente retro.

En resumen, una divertida película (aunque tampoco una maravilla) que no duda en aprovechar su contexto para lanzar ciertas críticas lapidatorias tanto al Oriente como, sobretodo, al Occidente actual.
publicado por Oscar Martínez el 24 enero, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.