El happy ending compasivo no llega a arruinar a Soy Leyenda aunque la torna inconclusa y además me comentaron que el final del libro de Matheson es más lúcido, sólido y recordable.

★★★★☆ Muy Buena

Soy leyenda

Hablar de Soy Leyenda, el primer tanque fílmico del año, no es solo reseñar detalles de sus virtudes y defectos (aunque luego lo haga). Es hablar de un film logrado y fallido, de una experiencia por sensaciones encontradas y es hablar en primer término de su director.

Muchas veces ninguneada la labor del cineasta por la importancia de otros factores como un libro famoso (el de
Richard Matheson de 1954 del mismo nombre), de un actor taquillero (Will Smith, mas maduro aquí que de costumbre en sus prolíficas cintas de FX) y hasta de otras versiones anteriores con Vincent Price y Charlton Heston en los protagónicos.

Hablar de Francis Lawrence es hablar de aciertos en un género que es propenso a los excesos (realizador de la también lograda Constantine). Su Nueva York desolada es opresiva, su
cámara en mano aporta nervio en su primera mitad y no se regodea resolviendo con sutileza la muerte de los protagonistas empáticos del film.

El buen uso de los
flashbacks dan la información necesaria y no complican la trama,
la religiosidad no llega a molestar por lo naif de los diálogos (Dios nos ama ¿nosotros lo amamos a él?) como si lo hacía por momentos en su anterior film. Es justo agradecer también que el patriotismo no se hace presente a pesar de ser un militar el protagonista y para colmo negro (tampoco proliferan las clásicas banderitas estrelladas al viento).

La historia es simple y recuerda a otras, un héroe solitario en lucha con seres vampirizados donde la
epidemia desatada, aquí y ahora, se traduce en una clara alusión al HIV y su actual expansión. Están todos los clichés (llamadas por radio en busca de sobrevivientes, búsqueda de provisiones, mascota amiga, etc) incluso la historieta símbolo Argentina El Eternauta trata un hecho similar con mas solidez y altura si se quiere.


Y aquí llegamos a las comparaciones con Exterminio (28 days later, 2002) que se tornan inevitables por demasiadas características en común. Aquella gana por desolación, por la proximidad de los cuerpos infectados sin digitalización alguna, por su elegancia  y por su final. Ahora entendemos a Danny Boyle y sus múltiples finales, como si fueran necesarios por sinceridad y como si entendiera el negocio de dejar contentos a todos.

El happy ending compasivo no llega a arruinar a Soy Leyenda aunque la torna inconclusa y además
me comentaron que el final del libro de Matheson es más lúcido, sólido y recordable.

Pero el mérito principal de Soy Leyenda es restituir en buena forma el cine de genero (¿ciencia ficción? ¿Thriller? ¿Suspenso?) en una película que fluye, que es honesta y que logra a la vez y quizás sin quererlo, el placer y las ganas de ver cine en el cine (que no es poco).

PD: No hay música altisonante que remarque los climas, solo la anécdota de Bob Marley y su CD Leyenda usado como leiv motiv del film y las referencias a los comics son deliciosas (afiches de la “futura” Batman/Superman y otra de la peli de Linterna Verde!
publicado por JLO el 22 enero, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.