Resulta harto complejo que una película sobre el holocausto no azote de un modo u otro nuestra fibra sensible. pues bien, ‘El último tren a Auschwitz’ no lo consigue.

★★☆☆☆ Mediocre

El último tren a Auschwitz

Dirigida por Joseph Vilsmaier y Dana Vávorvá y protagonizada por Gedeon Brukhard, Lale Yavas, Lena Beyerling, Juraj Kukura, Sibel Kekilli, Roman Roth, Brigitte Grothum, Hans Jürgen y Ludwig Blochberger entre otros, El último tren a Auschwitz (Der letze Zug) resultó triunfadora en el pasado Festival de Cine de Bavaria.

La película nos sitúa en plena Segunda Guerra Mundial, en 1943. Los nazis quieren limpiar Berlín de judíos definitivamente. Más de 70.000 ya han sido deportados de la ciudad. En abril de 1943 sale de la estación de Grunewald un tren con 688 judíos hacia Auschwitz. El viaje dura seis días. En el tren comienza una lucha contra el calor, el hambre y la sed. En su desesperación, algunos intentan huir; entre ellos, Henry, Lea y Ruth. Pero el tiempo apremia y Auschwitz se acerca cada vez más…

Desde tiempos inmemoriables (cinematográficamente hablando) el Holocausto ha sido una de las piedras angulares a la hora de remover conciencias en el mundo del celuloide, siendo enfocado desde un sinfín de perspectivas y ofreciéndonos grandes joyas como La lista de Schindler o El gran dictador, por citar dos ejemplos lo suficientemente distanciados tanto cronológica como conceptualmente. De hecho, el revisionismo histórico, en líneas generales, ha dado pie a gran parte de las superproducciones de las Majors en la época dorada de Hollywood.

Por contra, el ab(uso) de una misma temática bien puede ejercer el efecto contrario al deseado, y un exceso de producciones centradas en un mismo hecho bien puede llegar a descorazonar al espectador, algo que, en un contexto totalmente distinto, está ocuriendo en estos mismo momentos con las adaptaciones fantásticas, de superhéroes o videojuegos. De hecho, en los últimos años se han producido gran cantidad de películas en torno al Holocausto, desde la anteriormente citada La lista de Schindler, pasando por El pianista, La vida es bella, o producciones mucho más humildes como El noveno día, Amén, El hundimiento o La zona gris.

Por desgracia, El último tren a Auschwitz no está, ni por asomo, a la altura de ninguna de las anteriores, resulando un producto algo anodino no por su propia puesta en escena -más de dos horas en el interior de un tren-, sino por la poca sustancia de sus interpretaciones. Así pues, y a pesar de la extrema agonía y pánico sufridos por los judíos hacinados en El último tren a Auschwitz, y a pesar también de los reiterativos flashbacks que pretenden, por un lado, amenizar la historia y, por otro, humanizar todavía más a sus protagonistas, su historia no llega apresarnos a pesar de la predisposición del propio espectador: ni Henry, ni Lea, ni Ruth, ni Albert ni Gabrielle tienen rostro propio, ninguno de ellos llega a conmovernos a pesar de su terible contexto histórico.

Así pues, El último tren a Auschwitz se compone de dos horas algo tediosas, reiterativas y carentes de nervio, a excepción de puntuales momentos en los que irremediablemente el espectador debe sentir la aflición de sus protagonistas; pero lo cierto es que la película no se sirve ni de la crueldad, ni de la tensión, ni de la poética.
publicado por Oscar Martínez el 14 enero, 2008

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