Escenas exageradamente previsibles, un presidente estadounidense demasiado cachondo y un guión desastrosamente repetitivo y calcado al anterior que espero que no vuelva a repetirse.

★★☆☆☆ Mediocre

La Búsqueda: El Diario Secreto

La mítica frase “segundas partes nunca fueron buenas” no ha sido nunca cierta, pues bien podríamos prescindir de ella en muchas ocasiones. Lo cierto es que las últimas secuelas que se han estrenado (todas ellas, prácticamente, blockbusters), han resultado ser bastante inferiores a sus predecesoras. Y es que normalmente hay más presupuesto en la segunda parte, pero ¿por qué no hay más nivel argumental? La respuesta es bien sencilla: los guionistas son perezosos. Esto se podría aplicar perfectamente a la nueva aventura del cazatesoros Ben Gates, La Búsqueda: El Diario Secreto.

Bien podría decirse que es entretenida, dentro de todo nos encontramos en un film de aventuras de lo más vacío pero con cierta gracia. Pero, sin embargo, su enorme fallo es que no consigue procrear nada nuevo respecto a la correcta La Búsqueda, pues se estanca en las mismas situaciones (algunas de ellas calcadas) y el guión es prácticamente idéntico, eso sí, cambiando destinos y algún que otro efecto especial. No hay nada nuevo, aunque sí menos sonrisas, más escenas patéticas (véase la visita al Buckingham Palace o al despacho oval) y un protagonista cansino. Así que lo único destacable es que es una secuela bastante entretenida y sin pretensiones, cosa que ya es mucho tratándose de un film de este calibre, aunque siga tratando al espectador como alguien súmamente tonto. 

Hay una cosa que nunca acabo de entender: ¿cómo Nicolas Cage consigue elegir tantas películas malas y realizar actuaciones más bien penosas en todas ellas? Por favor, un actor puede tener algun bache en su carrera y haber elegido de manera inapropiada según qué film, pero es que Cage lleva años haciendo bodrios, y lo peor es que seguramente no tendrá arreglo. El reparto del film, excluyéndo a éste último, está sencillamente correcto, mostrando unas interpretaciones bastante decentes. Pero, sin duda alguna, si hay alguien que destaca por encima de todos es Helen Mirren, con un papel no demasiado profundo pero que le saca todo provecho con su hábil y excelente manera de actuar. Lo demás, escenas exageradamente previsibles, un presidente estadounidense demasiado cachondo y un guión desastrosamente repetitivo y calcado al anterior que espero que no vuelva a repetirse.

Lo mejor: Helen Mirren y que sea mínimamente entretenida.
Lo peor: La estructura del guión, calcada a la anterior.
publicado por Ramón Balcells el 12 enero, 2008

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