Una película navideña 100% que se disfruta, pero que deja con el sabor de boca de que podría haber dado bastante más de sí.

★★★☆☆ Buena

Encantada: La Historia de Giselle

Como comentaba en el post anterior, sea por lo navideño y colorido de las fechas, sea por un acceso agudo de ñoñería, el caso es que el fin de semana se presentó con un exceso de glucosa importante. El espíritu de Disney nos había contagiado como si estuviésemos en el campamento al que mandan a Miércoles Adams y era imposible escapar a su influjo. Así que, después de la sesión de dibus clásica, nos fuimos al cine a ver un cuento de hadas como mandan los cánones. O casi.

“Encantada, la historia de Giselle” es una parodia de las películas clásicas de las princesas Disney. En ella se encuentra la historia de Giselle, una princesita de dibujo animado, cursi y loca por besar al príncipe de sus sueños, de las que cuando cantan se le posan ardillas y gorriones en los hombros (debería aprender de Fiona) y con una habilidad fuera de lo común para tejer vestidos horteras.

Por supuesto, su príncipe azul vive muy cerca de ella, en el mágico reino de Andalasia, pero justo cuando se conocen y están a punto de firmar el “muy felices para siempre”, surge la malvada madrastra del príncipe para truncar todos los planes. Engañando a la inocente Giselle, la manda a un lugar donde no existen los finales felices, o lo que es lo mismo, Nueva York.

Así, la princesita de dibujo animado se transforma en una inocente extranjera de carne y hueso en un mundo que no entiende, rodeada de gente que piensa que está como una regadera, buscando un modo de volver a su mundo de rotuladores Carioca. Menos mal que para ayudarla encontrará a un descreído abogado y su resuelta hija, que poco a poco se irán encariñando con la chiquilla, aunque ella se empeñe en destrozarle la decoración de la casa para prepararse nuevos vestidos.

La película gana muchos puntos en aquellas partes en las que la parodia gamberra se adueña del guión, mostrando lo diferentes que pueden ser las cosas cuando nos trasladamos del mundo de la animación a la Usamérica actual. En esos momentos, destacan de forma aplastante los dos actores que encarnan a los personajes de cuento, la bellísima Amy Adams, que pudimos admirar en un papel de carácter igual de optimista pero con trasfondo mucho más dramático en “Junebug”, el cual le supuso una nominación al Oscar, y James “Cíclope” Marsden, que parece que se está especializando en papeles extravagantes y cargados de humor tras la musical “Hairspray”. Ambos nos traen los mejores momentos de la película, al verse enfrentados al mundo real con sus personalidades de cuento sin que llegue a resultar ridículo.

Pero no todo iba a ser autoparodia. Disney sigue siendo Disney y la película cae en demasiados momentos en la cursilería propia de la casa. El número musical, que en los primeros compases sirve como potente gag, acaba transformándose a medida que avanza la película en el clásico número musical. Es difícil luchar contra la genética empresarial. En numerosos momentos me llegué a preguntar que hubiese sido del guión si llega a caer en las manos de la todopoderosa Pixar. Seguramente, estaríamos hablando de una película completamente distinta.

En cuanto al papel de Susan Sarandon como encarnación de la madrastra malvada, tan solo cuenta con algunos minutos en pantalla, insuficientes para el lucimiento de la actriz, que seguramente se hubiese salido con un personaje con algo más de presencia. Patrick Dempsey, el rompecorazones de “Anatomía de Gray”, se limita a cumplir en un papel bastante soso en comparación con el de sus compañeros de reparto.

Una película navideña 100% que se disfruta, pero que deja con el sabor de boca de que podría haber dado bastante más de sí.
Lo mejor: Los momentos que nos brindan Amy Adams y James Marsden, ambos fantásticos.
Lo peor: Los momentos de cursilería y tópicos propios de la casa.
publicado por Heitor Pan el 8 enero, 2008

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.