La nuevas plataformas de comunicación y la agitación propia de las grandes urbes tienen como resultantes un cierto aislamiento comunicativo de los muchachos en relación con sus padres y amistades. Bajo dicha premisa esta cinta intenta retratar a un depresivo a grupo de jóvenes con la dirección de Jorge Hernández Aldana y que esta basada en la novela de Guillermo Arriaga, autor de Amores perros, Babel y 21 gramos. La realización se fue a la segura y contrato al De Niro mexicano Diego Luna que logra una gran interpretación de Manuel que tiene una relación secreta con la novia de su amigo esquizofrénico Gregorio que ignora de dicha relación paralela que tiene Tania con Manuel a sus espaldas en una la habitación de un motel que frecuentan mientras que el joven deambula entre tratamientos para su cura. Después de una de sus salidas del hospital Gregorio se quita la vida y a sus dos personas más queridas les deja como testamento una serie de mensajes que vienen a destapar secretos y hacer crecer la culpa y angustia iniciando un descenso a los abismos de la locura y la desesperación. Este triángulo pasional al borde de la locura, de la muerte y la destrucción. La ciudad de México es el escenario donde estos personajes tratan de sobrevivir al nihilismo que los invade. El búfalo de la noche explora emociones y sentimientos de los adolescentes actuales explorando de paso su espíritu.
Una buena producción que intenta retratar a los hijos de las grandes urbes que viven entre nosotros y los vemos sin percatarnos con sus problemas emocionales que obstaculizan las comunicaciones reales teniendo el temor como detonante. Diego Luna es acompañado por tres actores debutantes en la gran pantalla y no demostran temor en representar tan complejo historia que esta filmada a pulso con recursos necesarios en una cinta que ha fue invitada a múltiples festival de cine más independientes con buenos comentarios. Gran apoerte de su director que con resursos bien domesticos logra dotar a la cinta de calidad mostrando escenas cargadas de erotismo y actuaciones llenas de complejidad necesaria que por cierto atrapan. Nada de fácil digerir es la trama.