Además la pobreza, sobre todo artística, resulta algo inquietante en esta suerte de “semidebut” de Stefano Bessoni, que por las críticas de la cinta en su país de origen puede ser llamado a realizar el despegue del terror a la italiana.

★☆☆☆☆ Pésima

Imago mortis

Imago Mortis es una película atípica. Se trata de una coproducción española, italiana e irlandesa. De española tiene casi todo el elenco Alberto Amarilla, Leticia Dolera, Alex Angulo,… de Italia tienen los decorados, grabados en Turín y de Irlanda el idioma inglés.

Quizás todos estos elementos hagan que en lugar de parecer una producción con sabor europeo sea una película algo rara. ¿Por qué? Sencillo. En primer lugar los doblajes son extrañamente malos. Incluido el de su protagonista masculino que a pesar de estudiar para doblarse a así mismo resulta anacrónico (si eso pudiera ser posible cuando usas tu propia voz).

Y precisamente sin abandonar a Amarilla también resulta muy traumático ver cómo aprovechan la mínima para descamisarlo con el claro objetivo de convertirlo en una suerte de sexsymblol made in Spain. ¡Y mira que hace un frío que te cagas en Turín! Pues él enseñando abdominales (¿Cuándo le han crecido?) mientras pone el inglés de Fuga de Cerebros en marcha.

Nótese la diferencia entre el bracito de la izquierda y el brazaco de la derecha
Bruno es un alumno en una prestigiosa escuela de cine. Es un tipo rarito, se saca una foto cada mañana, deambula por los pasillos, y parece algo afectado por la muerte de su familia pero cuando empieza a ver fantasmas inicia una investigación que le hará descubrir un aparato muy interesante: el tanatoscopio. Un sistema casi mágico que permite capturar la última imagen que se ve antes de morir y que fue el primer intento de fotografía. Digamos que obviando el hecho de que su base científica, empírica y de todo tipo es inexistente y que no se cree nadie nada, desde la dinámica del aparato a que Amarilla sea un guaperas de cine podemos concluir que la película es un pobre ejercicio en el campo del terror. Traducción: da mucho más miedo ver la programación diaria en horario de sobremesa que Imago Mortis.

Además la pobreza, sobre todo artística, resulta algo inquietante en esta suerte de “semidebut” de Stefano Bessoni, que por las críticas de la cinta en su país de origen puede ser llamado a realizar el despegue del terror a la italiana como no se conoce desde su época dorada en los sesenta. Una pena que de verdad sea su única esperanza.



Lo mejor: La nieta de la Chaplin. Puede que quizás lo único salvable.
Lo peor: Los arquetípicos personajes y las actuaciones de serie adolescente.
publicado por Ana Belén Pacheco el 9 agosto, 2009

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