Absorbente, contada a fuego lento, inteligente y bastante adulta, el debut como director de Tony Gilroy es, ante todo, muy correcta, aunque no llega al nivel que todos esperábamos.

★★★☆☆ Buena

Michael Clayton

Absorbente, contada a fuego lento, inteligente y bastante adulta, el debut como director de Tony Gilroy es, ante todo, muy correcta, aunque no llega al nivel que todos esperábamos. Su eficaz guión y dos interpretaciones magistrales de Clooney y Wilkinson hacen que Michael Clayton sea otra entretenida y contenida propuesta acerca de la conciencia humana, las decisiones que debemos tomar en arriesgadas situaciones, la situación de la política actual, etc. Suena a tópico de hoy en día, y lo es, pero su aparente tranquilidad que se convierte en unas frenéticas y estupendas escenas finales es ante todo, lo más personal de esta película.
El film se nos presenta con un seguido de imágenes que poco tienen en común, las cuales hacen desconcertar al espectador y a la vez lo adentran a este oscuro mundo de la abogacía y las corrupciones empresariales. Tiene, Michael Clayton, un tono verdaderamente oscuro y una lentitud expresiva que la diferencia de todas las demás experiencias similares que hayámos tenido. Apenas tiene escenas de acción (un par, si las contamos) y todo lo que ocurre es agobiante, de una tensión camuflada por su pausado ritmo. Los personajes, muy bien escritos, cambian según avanza la película, padecen un desarrollo interno que los hace más humanos y no tan monótonos. Tanto el abogado que toma decisiones drásticas como el acusado que quiere libertad y la verdad por encima de todo son dos fascinantes retratos (un tanto similares) de la personalidad humana, igual que el personaje de Tilda Swinton, aunque éste sea el representante de la maldad.
Tras escribir muy buenos guiones Tony Gilroy se pone tras las cámaras con una potente puesta en escena, aunque no demasiado personal, consiguiendo crear una película muy entretenida, increíblemente interpretada, bien escrita y, sin embargo, contradictoria, pues al estar producida por una macroempresa como los hermanos Warner, uno siente un tanto de confusión al ver que lo que propiamente denuncia Michael Clayton es el poder absoluto de dichas empresas en nuestra sociedad. Por lo tanto, no nos cabe duda que el dinero manda.
Lo mejor: Las interpretaciones de Clooney, Wilkinson y Swinton.
Lo peor: Se contradice al estar producida por una gran empresa.
publicado por Ramón Balcells el 27 diciembre, 2007

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