Acabo de recordar el porque de mi amor perpetuo a este género con una de las obras maestras no solo del horror británico si no del cine en general.
ROBIN HARDY es uno de esos casos extraños de un autor que realiza una obra magna para desaparecer sin dejar rastro salvo algún pequeño telefilme como por ejemplo el fantasioso.
Un reparto sensacional ayuda en todo momento a la trama contando con el drácula CHRISTOPHER LEE o la SEX SIMBOL BRITT EKLAND que en aquella época vivía el estrellato en trabajos destacados en el género con refugio macabro o Noche sin fin. Sin olvidarnos del gran actor protagonista que borda su papel de hombre religioso en el rostro de EDWARD WOODWARD visto en el joven WINSTON o en la actual arma fatal.
Esto es uno de esos filmes que en su estreno no tuvo la repercusión merecida siendo el paso del tiempo que finalmente la posiciono en la gran joya que es hoy en día.
Inclasificable por momentos donde se mezcla la intriga, el terror e incluso el musical con una elegancia pocas veces vistas. También se reflejo magistralmente las creencias paganas y las comunidades HIPPIES ayudado con una descomunal banda sonora que recuerda a los discos del CORAL.
Ninfas desnudas adoradoras del sexo, crueldad en todo momento con un duelo entre las supersticiones y la fe cristiana, su enorme fotografía es otro reclamo en un largometraje que sin duda se queda marcado a fuego en la retina del espectador.
El Remake del mismo nombre protagonizado por NICOLAS CAGE es una tomadura de pelo, el director ROBIN HARDY volverá a contar con CHRISTOPHER LEE en el 2008 con COMBOYS FOR CHRIST.
Lo mejor: Todo y sobre todo la parte final con la aparición realmente espectacular del hombre de mimbre que da título al filme.
Lo peor: El Remake que destroza el espíritu del original, algunas obras no deben tocarse jamás.
