La música -y Sumo- tenían características propias: visceral, enérgica, potente, poesía barrial, crudeza. Lamentablemente, todas cosas que esta película adolece.

★★☆☆☆ Mediocre

Luca vive

Siempre dicen que cuando un hecho afecta profundamente uno recuerda exactamente en donde, con quien y qué estaba haciendo. La muerte de Luca Prodan produjo ese efecto en mí y por supuesto recuerdo donde y que estaba haciendo. Como me sucedió con las muertes de otros artistas como Alberto Olmedo, Freddy Mercury y otro gran rebelde del rock como lo fue don Kurt Cobain.Luca y su banda (la legendaria Sumo, germen de mucho de lo que escuchamos hoy en Argentina) fueron pilares junto a los Redonditos de ricota, de un movimiento underground de principios de los ochenta con el que cambiaron todo lo antes establecido en música nacional. La música -y Sumo– tenían características propias: visceral, enérgica, potente, poesía barrial, crudeza. Lamentablemente, todas cosas que esta película adolece.

Es cierto que no se quiso repasar la vida linealmente ni pretende ser una exacta bio, pero peca de quedarse sólo en anécdotas, en fragmentos entrelazados por sus relaciones amorosas de dudosa verosimilitud y tampoco ayuda un montaje furioso, con una animación tratando de mostrar los viajes y poesía de Luca con la excesiva lentitud de los films musicales de los 70’s a la The Wall o Tommy.

Decisión arriesgada igualmente, siempre será poco para el fanático y demasiado caótica para el espectador desprevenido. Los aspectos más interesantes de su personalidad están apenas esbozados: su rebeldía, la fuerza animal sobre el escenario, su melancolía depresiva, su mezcla de genialidad y demencia. Sí están Tom Lupo, el tristemente célebre hoy Omar Chabán y el local Cemento. Su ginebra, su bulín en la calle Alsina, sus ataques de ira. No así un detalle primordial de esta historia: su música. Por problemas de derechos solo aparecen los covers permitidos y cantados por el actor que saben a poco, a pesar del buen sonido logrado (Años, Noche de paz, Fever).

Daniel Ritto ya acostumbrado al personaje por representarlo por más de cinco años en teatro (y también responsable del guión) se esfuerza tanto fonéticamente como en la interpretación, haciendo un Luca creíble y sin desbordes.


Jorge Coscia (Chorros, Cipayos, Comix) se planta muy lejos de darnos una imagen pasteurizada o caricaturesca, sin solemnidad y demostrando su cariño y admiración por Luca, se le escapa su esencia y convengamos que es algo bastante difícil de lograr hablando de este personaje.
Demasiado lirismo por momentos, caótica, película ambigua para uno de nuestros más grandes mitos del rock. Un ser irrepetible, un adelantado que en vida nos decía: “Yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos…”

publicado por JLO el 19 diciembre, 2007

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