Una distendida comedia en la que las historias y personajes nacidos del imaginario de su protagonista sirven para crear una historia completamente nueva en torno a él.

★★★★☆ Muy Buena

Las aventuras amorosas del joven Molière

Las aventuras amorosas del joven Molière es el segundo largometraje del francés Lauren Tirard, y está interpretado por Roman Duris, Fabrice Luchini, Laura Morante, Edouard Baer, Mélanie Dos Santos, Gonzague Montuel y Gilian Petrov.

La película se centra en los años de juventud de Molière, que, con apenas veintidós años, se vé incapaz de hacer frente a las deudas que acucian a su humilde compañía teatral. Así y todo, harto de representar farsas, Molière sigue obcecado en escribir tragedias, por lo que terminará irremediablemente en prisión, de donde será rescatado por un adinerado burgués que pretende sus servicios para aprender a interpretar, y conquistar así el corazón de una joven de la nobleza.

Lejos de pretender trasladar al cine la obra teatral del padre de la comédie française, Las aventuras amorosas del joven Molière se encuentra mucho más cerca de, por ejemplo, Shakespeare in love, que de las adaptaciones de Kenneth Brannagh, por citar el referente más obvio. De este modo, Lauren Tirard construye a partir de ciertos acontecimientos biográficos puntuales una historia de amor y, por qué no, madurez tanto espiritual como profesional, poblándolos con los personajes (o, mejor dicho, características de varios personajes) de la obra de Molière.

Así pues, el Molière interpretado por Roman Duris adopta en parte el rol de su falsamente beato Tartufo, y en verdad su historia se asemeja en algunos aspectos a la propia obra teatral; del mismo modo, el personaje de Laura Morante es bautizado con el nombre de Celimena, el cual podemos hallarlo en El misántropo, si bien ésta muestra rasgos de muy diversos personajes. Y lo mismo ocurre, sin ir más lejos, con el acaudalado Jourdain, básicamente el Orgón de Tartufo, aunque no deja de ser el típico burgués representado en muchas de sus farsas.

Y es que, si por algo se define la obra de Molière, es por su capacidad de retratar y ridiculizar a la sociedad de su tiempo, creando personajes aparentemente arquetípicos pero siempre únicos, logrando, al mismo tiempo, tanto que hallemos algo de ellos en nosotros como que, más allá de las carcajadas, sus obras nos hagan corregir o, como mínimo, meditar sobre nuestros propios defectos.

Yendo a la película propiamente dicha, debo decir que Las aventuras amorosas del joven Molière me ha encantado, a pesar de sus aparentes sencillez y frivolidad. La película de Lauren Tirard se antoja como una traslación bastante acertada de la obra en la vida del por entonces joven autor, en la que a través de la farsa y la caricaturización de los personajes se nos muestra tanto un fiel reflejo de la sociedad francesa del siglo XVII como una evolución personal que conduce a la madurez artística.

Destacan, incluso más que la propia pareja protagonista constituída por Roman Duris y Laura Morante, un Fabrice Luchini sencillamente genial en su rol de burgués corto de miras, cornudo y presa de un febril enamoramiento adolescente, junto a un Edouard Baer hilarante, arquetipo de una orgullosa nobleza venida a menos que debe forjar alianzas con la creciente burguesía.

Así pues, podríamos definir Las aventuras amorosas del joven Molière como una suerte de versión gala de la oscarizada Shakespeare in love, en la que las historias y personajes nacidos del imaginario de su protagonista sirven para crear una historia completamente nueva en torno a él.

Le doy un 7 sobre 10.
publicado por Oscar Martínez el 15 diciembre, 2007

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