El bosque del luto es una bellísima película, con unas excelentes interpretaciones y una preciosa fotografía que, a pesar de su extrema lentitud, hacen de ella un verdadero despliegue de sentimientos y emociones casi viscerales.

★★★★☆ Muy Buena

El bosque del luto

Galardonada en Cannes con el Gran Premio del Festival y nominada a la Palma de Oro, El bosque del luto ha sido dirigida por Naomi Kawase e interpretada por Shigeki Uda, Machiko Ono, Makiko Watanabe, Kanako Masuda y Yoichiro Saito.

Mogari no mori nos narra la historia de Shigeki, un anciano que vive en una apartada residencia. Allí se siente a gusto y feliz con los demás residentes y con el personal que les atiende. Machiko, una trabajadora social que pertenece a dicho equipo, le presta especial atención, aunque en su interior le atormenta la pérdida de un hijo. Para celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko decide llevarle a dar un paseo en coche por el campo. Pero el coche se queda parado en la cuneta. El anciano se interna con decisión en el bosque, y Machiko no tiene más remedio que acompañarle…

Podríamos definir El bosque del luto con dos calificativos que, sin duda, le hacen totalmente justicia: maravillosa y exasperantemente lenta.

La habitualmente documentalista Naomi Kawase nos cuenta una tierna historia de aceptación y esperanza a través de un improvisado viaje iniciático que lleva a dos personas, Machiko y Shigeki, a superar sus propios fantasmas y aceptar la muerte de sus seres queridos.

De ritmo aterradoramente lento pese a sus 97 minutos de metraje, siempre con cámara en mano y con unos diálogos prácticamente inexistentes, uno debe tomarse el visionado de El bosque del luto con filosofía, si es que no quiere llegar a exasperarse. Una vez aceptada su aparente monotonía, ante el espectador se abre una experiencia verdaderamente inolvidable, con una fuerte carga sentimental y unas interpretaciones cuyos simbolismos no pueden ser calificados de otro modo que como simplemente brillantes y arrebatadores.

La directora Naomi Kawase nos presenta a dos personajes aparentemente opuestos pero que, en lo más profundo de su ser, comparten los mismos lastres: Machiko, una joven introvertida que se ve incapaz de superar la muerte de su hijo, y Shigeki, un anciano jovial obsesionado con su fallecida esposa Mako. Ambos se encuentran ligados a un pasado cuyo tortuoso recuerdo y sentimiento de culpa les impide seguir adelante con sus vidas, afrontándolo de modos dispares. De este modo, la joven Machiko simplemente parece ignorar los recuerdos, si bien no puede dejar de ver a su propio hijo en la figura de Shigeki, cuyo trauma le ha hecho regresar a una suerte de estado infantil.

Dicha relación se nos muestra a través de una relación cotidiana, sin giros argumentales ni recursos melodramáticos aparentes y cuya profundidad radica, precisamente, en su simpleza. Así pues, escenas tan aparentemente vulgares como la de la pareja protagonista jugando al escondite, o comiendo sandía, o la desgarradora imagen de Shigeki gritando desesperada al anciano que no cruce el río, viendo en él a su propio hijo, sin duda quedarán grabadas en la memoria de un servidor durante mucho tiempo. La superación de los miedos y la aceptación de la muerte, tanto propia como ajena, son el principalmensaje de la película, que no puede dejar de recordarme, sobretodo en cuanto a fondo, a esa maravilla de Kim Ki-duk llamada Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera.

Así pues, El bosque del luto es una bellísima película, con unas excelentes interpretaciones y una preciosa fotografía que, a pesar de su extrema lentitud, hacen de ella un verdadero despliegue de sentimientos y emociones casi viscerales.

Es si, toneladas de paciencia.

Le doy un 7’5 sobre 10.
Lo mejor: El abanico de sensaciones y sentimientos que reflejan los personajes sin apenas terciar palabra.
Lo peor: Su ritmo.
publicado por Oscar Martínez el 15 diciembre, 2007

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