No es lo suficientemente sencilla como para que los más pequeños puedan entenderla, ni tampoco utiliza los elementos dramáticos y simbólicos con la suficiente intensidad y capacidad de fascinación como para captar la atención del público adulto.

★★☆☆☆ Mediocre

La brújula dorada

Desde los primeros segundos – que imitan el inicio de La comunidad del anillo, primera parte de la exitosa trilogía de Peter Jackson – comprobamos que, lamentablemente, una vez más estamos ante un producto de marca, prefabricado para intentar repetir el efecto comercial en función de unas fórmulas, cual receta para un éxito seguro.

New Line apuesta de nuevo por una historia épico-fantástica de origen literario, en esta ocasión teñida con un corte filosófico, ya no tan digerible para públicos de cualquier edad y condición, contrariamente a la historia de Frodo y el anillo. Sin atrevernos a hacer pronósticos, desde luego – viendo el resultado en su conjunto – no sería extraño ver cómo la apuesta naufraga y se convierte en un estrepitoso fracaso comercial para un producto que desde hace meses se anunciaba como el inicio de una trilogía destinada a dejar una huella importante en la cultura cinéfila y popular. El contenido de la historia es interesante y posee los ingredientes que toda epopeya fantástica debe tener, pero la narración falla por completo.

Lyra Belaqua encarna el viaje del héroe, elemento imprescindible en el cine de aventuras fantásticas, según obliga el canon establecido desde los mejores exponentes con un resultado efectivo: El imperio contraataca(Irvin Kershner, 1980) o incluso la ya citada La comunidad del anillo(Peter Jackson, 2001), o Dentro del laberinto ( Jim Henson, 1986). La clave esta en hacer que el espectador se involucre en el viaje de los protagonistas, con todos los elementos lúdicos, dramáticos o simbólicos que suelen enriquecer este tipo de relatos que, a la vez, han hecho del cine el mejor medio para expresar motivos universales mediante el espíritu lúdico de la aventura (la literatura es un arte que también ha dado excelentes resultados en este ámbito, pero por razón de economizar el tiempo, el cine es mucho más accesible para la gran mayoría del público). El canon no establece una regla inviolable, sino un signo de la singularidad alcanzada en una específica intención narrativa , una brújula que nos lleva a reconocer – indiscutiblemente – lo que está bien hecho y lo que no está bien hecho, algo que al final el paso del tiempo nos demuestra, superando la prueba de la subjetividad.

The Golden Compass posee un excelente diseño de producción, buen uso de la fotografía y de los contrastes entre espacios de una arquitectura victoriana y las geografías de un desierto de hielo. La historia pretende convertirse en alegoría sobre el control de la información (la Verdad), siendo esta la mejor arma de los poderes fácticos. Plantea una oposición entre libertad y autoridad inconsistente y muy discutible ( ¿Tenemos que aceptar, porque sí, que solo podemos ser libres destruyendo la autoridad?) , inspirándose en la institución católica para representar a los siniestros guardianes del secreto (¿?). La interrelación entre universos paralelos define parte del enigma y de la situación que los aventureros deberán enmendar en próximas entregas.

Un mundo de temática fascinante y visualmente representado con eficacia, pero al que Chris Weitz no sabe darle alma. La articulación dramática no existe, sino un conjunto de piezas sueltas (pésimo uso del montaje y ritmo irregular) que, aunque bien ordenadas para que la narración pueda seguirse sin problemas, resultan demasiado tibias y fugaces, no hay un hilo conductor que concentre la atención para que la pequeña heroína – y sus antagónicos – cojan de la mano al espectador y pueda este involucrarse en la aventura.

Y un problema más grave aun: la propia indefinición del producto. No es lo suficientemente sencilla como para que los más pequeños puedan entenderla, ni tampoco utiliza los elementos dramáticos y simbólicos con la suficiente intensidad y capacidad de fascinación como para captar la atención del público adulto. En definitiva, solo resulta en un pastiche insulso, una excelente idea desaprovechada, que solo se salva por algunas secuencias turbias, la interesante química en la relación entre Lyra y el oso polar y la mínima esperanza en que pueda remontar el vuelo en las dos películas que faltan.
publicado por José A. Peig el 6 diciembre, 2007

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.