Después de meditar sobre esta película tan tremendamente aburrida y tonta he decidido entretenerme con la fantasía del príncipe encantado (no el teatrero James Marsden que está de moda tras Hairspray) si no con Patrick Dempsey ¿Qué anima a tremendo señor a meterse en la última producción de la Disney? Espero que sea por el gusto de compartir cartel con la Sarandon (otra que parece perdida en este sin sentido) o eso de que sus pequeños que acaban de venir al mundo (gemelos le han tocado al pobre) puedan ver pronto las pelis de su papa con orgullo pero no acabo de ver la justificación a tamaño petardo. Del resto del reparto… Amy Adams no tienen ninguna gracia; Idina Mendez que canta como Dios (protagonista de musicales de Broadway y del West End como Rent o Wicked) no tiene ni una escena de canto; Timothy Spall que se ha quedado con cara de Colagusano hasta que se muera de viejo…¡un sinsentido!
Ninguna gracia y ningún interés este cóctel disneliano para las fiestas navideñas. Muchos niños encantados con los efectos especiales y que poco saben de las cintas míticas de Disney que Encantada, La Historia de Giselle plagia con impunidad y poco tino, y sus padres haciéndose cruces sobre lo mal que madura el cine infantil en el siglo XXI.
