Si alguna cualidad podía tener esta película es su apreciable capacidad para crear la atmósfera. Pero tras las primeras secuencias de horror, se estanca en unos trucos efectistas repetitivos, con lo cual la narración se torna reiterativa y mecánica.

★☆☆☆☆ Pésima

Rec

Jaume Balagueró y Paco Plaza nos presentan este nueva inmersión en el mito de la “pérdida del alma”, que tantos miedos inconscientes remueve en el ser humano, temeroso de degenerar hasta perder la humanidad, y que en la cultura cinéfaga ha tomado la forma del zombi, mayoritariamente (desde Romero a Argento, Lamberto Bava y Stuart Gordon), o el otro gran clásico y del que recientemente hemos hablado en estas páginas, los invasores de cuerpos.

El fondo es siempre el mismo, aunque la excusa argumental varíe y pueda recorrer temáticas que van desde la ciencia ficción a la religión o la ínfula sociológica. La propuesta de Balagueró y Plaza alude a más de un motivo, pero, no obstante, la intención de los autores no es construir una parábola sobre la psicosis colectiva post-11s, sino un reality show del horror que induzca un registro de sensaciones permanente y unidimensional .

La película opta por un desmesurado tono estridente, pone tanto énfasis en ser “realista” que, al final, el espectador crítico descubre fácilmente la vacuidad que hay tras la sensación. Cine de sensaciones, sensación de miedo, con pasajes cargados de un horror turbio e insano. Si alguna cualidad podía tener esta película es su apreciable capacidad para crear la atmósfera. Pero tras las primeras secuencias de horror, se estanca en unos trucos efectistas repetitivos, con lo cual la narración se torna reiterativa, mecánica, y bajo un tratamiento visual y unas intenciones carentes de singularidad (Blair Witch Project, entre otras). Otra regla de oro para cineastas inteligentes pero tramposos: si no tienes imaginación para desarrollar la historia sin caer en los esquematismos, puedes aumentar la intensidad de las sensaciones inducidas. Así, al menos, nadie podrá decir que sea una película aburrida. No lo es. Pero, aunque la sensación es el fundamento del cine de terror, la historia de este género cinematográfico ha demostrado que es más que eso…

El conjunto humano ofrece algunos matices sobre las reacciones en situaciones extremas, abordando actitudes como el egoísmo, la empatía o la xenofobia con un tratamiento banal, casi una rutina para intentar salvar – sin éxito – la evidente planicie de esta expresión manierista y plagiadora.
publicado por José A. Peig el 28 noviembre, 2007
también incluída en el especial Sitges 2008

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