Un sálvase quién pueda rodado e interpretado con maestría. Eficaz y contundente. Un auténtico Dragon Khan situado en el interior de un tunel del terror, con el único inconveniente de que aquí no hay arneses ni cinturón de seguridad…

★★★★★ Excelente

Rec

A mí Jaume Balagueró siempre me ha dejado indiferente. Darkness fue TAN floja que casi me duermo en el cine (de hecho, un colega mío lo hizo), y de miedo, más bien poco. Frágiles estuvo correctita, pero tampoco cumplió, al menos en mi, su objetivo de acojonar; más bien me hizo reír, porque el bisho final era una copia mal hecha de los típicos espectros fantasmales del -sobrevalorado- cine de terror japonés, que tanto está de moda -copiar- ahora. Por no hablar de OT: La película… Y Los sin nombre, aún no la he visto.

Pero REC, su última creación junto a Paco Plaza, me ha dejado fascinado… y acongojado xD.

El dúo dinámico catalanovalenciano consigue reciclar con mucho éxito un género que necesitaba varios electroshocks para dar tirón en este negocio del entretenimiento. Uno de los electros que usan para esta película, es el formato del falso documental cámara en mano, a lo El Proyecto de la Bruja de Blair. Y como ya he dicho, FUNCIONA.

Actualmente, muy poquita gente se asusta por ver a cuatro o cinco zombis hambrientos de sangre y vísceras persiguiendo al personal. Pero tal y como han rodado la película Balagueró y Plaza, consiguen que toda (al menos el 98%) la sala se rinda ante un clímax de tensión en tinieblas, histeria e incertidumbre. Consiguen que el espectador se inquiete y que se ponga nervioso; que se encoja en la butaca y se tape los ojos… o bien, que se quede completamente atónito ante la proyección, sin pestañear y sin perderse ningún detalle, ninguna sombra, ningún susto… Todo por desconocer por completo por dónde irán los tiros. Porque estamos ante una película que tiene situaciones previsibles que al final no lo acaban siendo, para luego sorprenderte por detrás. Y eso en una película de este género se agradece muchísimo.

El ritmo es un no parar; no decae en ningún momento. Sólo un cuarto de hora de relax en los ochenta minutos de metraje. El resto, un sálvase quién pueda rodado e interpretado con maestría. Eficaz y contundente. Un auténtico Dragon Khan situado en el interior de un tunel del terror, con el único inconveniente de que aquí no hay arneses ni cinturón de seguridad, ni las brujas tienen escobas para golpearte, sólo su propias manos y sus asquerosas fauces.

Estamos, por su logradísimo ambiente y porque es cojonuda y entretenidamente aterradora, ante una de las mejores películas de terror de la década, y una de las mejores películas españolas del año, haciendole sombra de una manera aplaudiblemente admirable al titán comercial de El Orfanato.
publicado por Rafa Delgado el 24 noviembre, 2007
también incluída en el especial Sitges 2008

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