A partir de cierto momento la película oscila entre lo terrorífico, lo aburrido o lo ridículo. Aún así, el espectáculo ofrece una buena cantidad de sustos y momentos de impacto que aseguran una hora y media de entretenimiento.

★★★☆☆ Buena

Rec

El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Proyect, 1999), fue una especie de reactivo para el cine de terror de los años noventa. Surgido durante una década llena de películas ligeras y dirigidas al público adolescente, el falso documental de Myrick y Sánchez continuó la estela de la tremenda Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, 1980) e hizo uso de un nuevo arma cinematográfica: el marketing viral de internet, o cómo una película de presupuesto mínimo puede hacerse de oro gracias al boca a boca. Pese a su éxito demencial en las taquillas, la película en sí resultaba terrorífica y aburrida a partes iguales, y su supuesto postmodernismo no dejaba cabida al desarrollo de un guión eficaz en beneficio de la verosimilitud. Tras la resurrección financiera del género y la actual época de remakes de horror, aquella película comienza poco a poco a dejar notar su influencia en el género de horror. Tras un lapso de casi una década nos encontramos con películas como la anunciada Cloverfield (2008) de J. J. Abrahams, que mezcla los ataques de monstruos tipo Godzilla con el punto de vista en primera persona. El subgénero zombie vuelve con tres aportaciones: El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2007) de George Romero, The Zombie Diaries (2007) y la española [REC] (2007). La cinta de Romero utiliza el formato subjetivo de forma circunstancial, sólo para provocar inmediatez, no descuida en ningún momento la cualidad cinematográfica clásica y propone un guión elaborado que no deja sitio a la total verosimilitud. [REC], sin embargo, propone un viaje puramente centrado en el realismo a través del formato televisivo de programas de telerrealidad.

Como si fuera un tren de la bruja, [REC] no es más que una honesta película-experiencia que adopta de lleno el estilo de BWP para contar, a su manera, cómo sobrevivir a una infección de zombies a lo 28 días después (28 Days Later, 2002). Lejos de ser una pesadilla de horror insostenible, la cinta resulta ser una obra bastante comercial, como momentos de humor tontorrón y ligero, y que no deja de ser una bastante común película de “sustos”. Su objetivo de buscar el ultrarrealismo comienza de manera formidable con la presentación del personaje principal, maravillosamente interpretado por Manuela Velasco. Su naturalidad frente a la cámara es idónea y hace palidecer a actuaciones vistas en este país en mucho tiempo. Lamentablemente, el sorprendente trabajo de actores (como la pareja de ancianos) queda invalidada por las poco creíbles interpretaciones de varios, demasiados, miembros del reparto. Por ello, parte de la premisa original es invalidada y a partir de cierto momento la película oscila entre lo terrorífico, lo aburrido o lo ridículo. Aún así, el espectáculo ofrece una buena cantidad de sustos y momentos de impacto que aseguran una hora y media de entretenimiento.

Uno de los problemas que comparte con El proyecto de la bruja de Blair es su falta de un guión elaborado. Hay varios diálogos más o menos improvisados y muchos momentos de gritos, caos y confusión que, bajo la coartada del realismo, revelan una carencia de ideas escritas sobre el papel. La falta de un propósito se suple a base de una buena planificación y virtuosismo en la puesta en escena, siempre creíble y bien realizada. Otro inconveniente, quizás ajeno al propio producto en sí, es que queda muy alejado de sus posibilidades reales. La película parece arrancar, pero no lo hace realmente hasta llegado el último tramo de la película, cuando los protagonistas han de enfrentarse a los peligros para poder escapar. El mcguffin de la búsqueda de una llave en uno de los pisos superiores parece haber sido descubierto demasiado tarde y hasta ese momento hay varias secuencias de estancamiento narrativo y vueltas al mismo lugar que hacen que no se utilicen de forma efectiva los mecanismos del subgénero de horror. Así, el viaje nunca llega a ser una experiencia intensa de principio a fin. A este respecto, merece la pena reseñar la anterior película de Balagueró, Para entrar a vivir (2005), como una exploración muchísimo más acertada de las posibilidades que brindan escenarios como son un bloque de apartamentos, o los largos pasillos de un piso sumido en la oscuridad. Por tanto, [REC] decepciona en su uso del espacio explorado y los artificios del horror en primera persona, resultando insuficiente y menos acertada que la anterior y más compacta obra de uno de sus directores. El final, desasosegante, es uno de los momentos más escalofriantes de la cinta , y aunque hasta ese momento la película significa un alejamiento de los fantasmas y las sectas típicamente Filmax, Plaza y Balagueró parecen no poder deshacerse de los personajes con secretos oscuros y recupera a última hora los (muy habituales en la obra del segundo) recortes de periódico, que en esta ocasión resultan poco apropiados, dando una explicación rebuscada, delirante y ridícula al origen del contagio.

Aunque no llegue a desarrollar todas sus posibilidades, el producto final es un más que digno acercamiento al renacimiento zombie, que quizás no se coloque un paso por delante en el subgénero, sino más bien lo contrario. Hay una cierta ingenuidad a la hora de afrontar determinados clichés del subgénero, que no se ven ayudados por el uso de planos vistos en éxitos recientes del cine de muertos vivientes. Así, el uso de una mujer gorda en camisón o el plano de una niña infectada, a la que un personaje se acerca ingenuo, para ser mordido a continuación, son demasiado simétricos a los mismos de Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004) como para que la cinta no desprenda, a pesar de todo, cierto aroma a explotación. Y aunque no haya nada malo en ello, [REC] es una cinta de género muy funcional que no pretende ser más que eso, una cinta de explotación con carácter oportunista y comercial.

La irregular carrera de Balagueró y Plaza se consolida con un divertimento perfectamente disfrutable, fácilmente consumible y que no engaña a nadie. Una buena muestra de cine palomitero que supone una apertura conceptual interesante para el fantástico patrio, que bien podría abrir una buena brecha comercial en otros subgéneros a los que nos tiene acostumbrados los cineastas patrios que abordan el horror.

Lo mejor: Lo original de la propuesta y la fantástica planificación.
Lo peor: Que no explote todas sus posibilidades y quede muy por debajo del Hype que se ha creado entorno a ella.
publicado por Jorge Casanueva el 23 noviembre, 2007
también incluída en el especial Sitges 2008

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