En las casi dos horas del film no he tenido la sensación de hastío o aburrimiento, pero sí cierta sensación de que esperaba constantemente algo que finalmente Zemeckis no me ha dado

★★★☆☆ Buena

Beowulf

Todavía recuerdo cuando allá por 1992, justo cuando se acababa de estrenar ‘Terminator 2′ y el T-1000 se había convertido en un hito, Cameron anunciaba un film rodado enteramente con actores generados por ordenador. En 1992 eso era una locura, no existía el CGI, los efectos digitales salían como mucho durante 10 minutos en total de una película y encima recrear facciones humanas resultaba chapucero. Cuánto ha cambiado el cine, y quién diría que 15 años después existiría algo como ‘Beowulf’.

Tras disfrutar como un enano con lo nuevo de Zemeckis, tengo una noticia buena y otra mala: la buena, ‘Beowulf’ es impecable visualmente, con un guión decente y unas escenas tan brutales (ojo con llevar a los niños) como puntuales, lo que hace su visionado más que entretenido. La mala, es que con las expectativas que hemos creado, terminar siendo correcta no es suficiente, y a algunos defraudará.  

Que conste que en las casi dos horas del film no he tenido la sensación de hastío o aburrimiento, pero sí cierta sensación de que esperaba constantemente algo que finalmente Zemeckis no me ha dado. Podría comenzar toda una polémica sobre CGI sí o CGI no, pero está claro que tras ver ‘Beowulf’ no hay nada que impedía que esta película se hubiera hecho con personajes reales muy al estilo de ‘El señor de los Anillos’. Es más, las escenas donde se conjugan la aparición de seres deformes, mitológicos y fantásticos enfrentados al héroe de la historia no son tantas como para justificar una película enteramente digital.

Sin embargo, y ciñéndonos a lo rodado, la perfección en las texturas, piel y movimientos de los personajes raya la imagen real, con eso digo todo. Digamos que a Zemeckis le cuesta ya dirigir con actores esperando en la caravana.

La historia es bien sencilla: Beowulf (Winstone), todo una especialista en liquidar monstruos, desembarca en la tierra del Rey Hrothgar (Hopkins) para acabar con Grendel (Crispin Glover), cuya ocupación principal es acabar con toda la población en noches de fiesta. Tras ejecutar su trabajo, la madre del monstruo (Jolie) buscará venganza. No me gustaría extenderme mucho más ya que desconocía la segunda parte de la historia del protagonista de la leyenda, y ya que se ha obviado de parte de los trailer emitidos, dejaré que siga así.

Con una premisa tan básica, Neil Gaiman y Roger Avary han tardado casi 10 años en dar forma a un guión que evidentemente daba para montar un film épico en toda su extensión. Finalmente lo que queda es una amalgama entre mucho grito machista (‘Yo soy Beowulf!!!’ se repite 15 veces sin necesidad), mucha conversación vacía y alguna incongruencia, donde se ha dado prioridad a las relaciones entre los personajes y menos a las luchas épicas…pero leches, no he ido a ver una película de Jim Jarmusch, por lo que el simple hecho de que la trama corra de forma fluída y sirva de preliminar a las escenas fuertes me es más que suficiente para no caer en el sueño profundo. Quizás esperabamos un producto redondo, y con alguien como Roger Avary a bordo se intuía más consistencia, así que conformémonos con algo más sencillo y sin ganas de complicaciones trascendentales.

Por ello, el punto fuerte de ‘Beowulf’ es su imagen. Impresionante la factura técnica que Zemeckis ha impregnado en cada fotograma del film, donde se ha tratado de forma minuciosa hasta el último detalle. Su mayor logro es hacerte olvidar que todo lo que se muestra en pantalla está creado por ordenador y algunas escenas son básicamente perfectas, a pesar, y siempre hay una pega, de que la captura de los personajes a imagen y semejanza de quienes prestan su voz (Robin Wright, Angelina Jolie, John Malkovich o Anthony Hopkins) te lleva a veces a distraerte buscando sus defectos.

No tienen precio dos de las mejores escenas vista hasta ahora: la lucha entre Grendel y Beowulf, y los 10 minutos finales, que consiguen levantar el film en momentos donde los diálogos entre los protagonistas comienzan a decaer. Lo malo es que la aparición de la madre de Grendel, requeterepetida en los trailers lanzados por el estudio, pierde el impacto que supuestamente pretendía Zemeckis, por lo que queda en la retina una Jolie esplendorosa, cubierta de oro, y algo cachonda. Así, los que esperaban una sucesión interminable de peleas, saltos y batallas épicas quedarán algo decepcionados tras comprobar que son 4 las veces que vamos a ver a Beowulf manejando la espada. Son pocas, lo sé.

Dos cosas que nos perdemos por el camino: Crispin Glover, la voz de Grendel, cuyo doblaje al castellano ha borrado la excelencia de su actuación, y la falta de salas IMAX que la estrenen de forma masiva. Esto es un espectaculo de colores y movimientos, y la falta de preparación de nuestras salas para películas en 3-D va a hacer mucho daño.

Si nos atenemos a la falta de entusiasmo con la que ha sido acogida la película en los USA, me reitero en lo dicho: la sobredosis de expectativas que nos ha inoculado la distribuidora con unos trailers impresionantes queda insatisfecha a la hora de comprobar que prácticamente todo lo espectacular de Beowulf se condensa en 30 o 40 minutos, lo cual es una put**a si procedemos a compararlo con el gran Leónidas, al que le faltaba el aliento para seguir repartiendo a diestro y siniestro.

Que una película no tenga un guión de 10 no significa que no se pueda disfrutar del envoltorio que le rodea. Yo he disfrutado con Beowulf, el monstruo Grendel y un final que te deja al borde del asiento, y ello a pesar de que soy consciente de que no va a haber una opinión unánime sobre lo buena o bodrio que es. Para amantes de las fantasía épicas sin las pretensiones de un Tolkien…

publicado por Bloody Will el 23 noviembre, 2007

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