Superflua e inofensiva, pero es una perfecta síntesis narrativa sobre las inquietudes políticas y sociales que agitan nuestro presente, y un perfecto uso del montaje que consigue correlacionar pensamientos y situaciones en distintas esferas sociales.

★★★☆☆ Buena

Leones por Corderos

Al tratarse de una película ideológica que aborda la actual convulsión bélica, la valoración que se haga (siempre a la ligera) estará subordinada a corrientes de opinión fácilmente identificables a golpe de tópicos politiqueros que aburren a la vez que asquean al cinéfilo preocupado por la honestidad artesana e intelectual del cineasta. Los del no a la guerra hablarán de ella con disimulada simpatía (en los casos menos hipócritas o en los de una pretendida sapiencia en torno a las verdades del conflicto entre civilizaciones-intereses macro estratégicos, bla bla bla…), los del otro lado podrán afilar el cuchillo y limpiar el campo de ingenuidades pseudoprogres hasta ver la luz al final del largo camino, que nos exige un precio a pagar (como si no lo supiéramos…). Así que, no nos empantanemos con diarrea mental y vayamos a lo nuestro.

Robert Redford, que es una persona y no un dios que conoce la solución a todo los conflictos del mundo mundial, dirige una película motivada por las buenas intenciones. Si bien es cierto que en el plano ideológico no aporta mucho más que la mera exposición de unos lugares comunes, al menos logra que su discurso (perfectamente estructurado y desarrollado, por otra parte) sea tan sobrio como cargado de sinceridad. Una sinceridad, digamos, que se manifiesta – y se hace palpable – en sus “buenos sentimientos” al introducir un elemento sensible a la contradicción; el joven universitario (Andrew Garfield), con cuyo rostro en primer plano y mirada pensativa frente al televisor inicia y concluye la narración fílmica. Este personaje, además, significará la misma conciencia del personaje interpretado por el mismo Robert Redford, enfrentado al difícil papel desempeñado por las nuevas generaciones.

Tenemos un discurso escueto y simple, pero que logra recoger inquietudes de distintos signos con bastante coherencia y soltura, permitiendo que el cineasta diga su “verdad” sin excesivo menosprecio a tendencias contrarias. Dibuja la inquietud del ciudadano consciente de la hipocresía de la clase dirigente norteamericana sin que ello suponga cerrar los ojos a los problemas visibles de la sociedad. Es mejor intentar mover el mundo con iniciativas individuales que hundirse en la apatía. Pero, claro, más allá de la contundente formulación (y de lo bien construida que está la relación entre el profesor y el alumno), Redford se deja llevar por los manierismos hasta desembocar en una nada inquietante…

La sonrisa profiden de Tom Cruise nunca ha sido tan adecuada para encarnar la falsedad, puesto que ni él ni el mismo espectador puede creerse su papel. Lo que es un defecto se convierte en un eficiente atributo interpretativo, sin dejar de ser tosco. Quizá porque Cruise es un pésimo actor, o por el motivo que lo inspira, lo cierto es que parece un perfil diseñado para que el espectador diga que este tío no se cree las chorradas que dice…

Meryl Streep contrapone un periodismo sensato que lucha por vislumbrar su verdad, descubriendo cómo la prensa ha cedido y se ha convertido en un instrumento mediático del poder.

Y finalmente, el plano que cierra el discurso deja las puertas abiertas. Aparece en el televisor la noticia del cambio estratégico y en paralelo una idea que permanece flotando en la imagen, enfatizando la indefinición y el tono ambiguo. ¿Qué nota te va a poner?. La nota es la valoración humana que un profesor puede hacer de su alumno, cuya dignidad intelectual se medirá en virtud de superar la sensación de impotencia ante un mundo gobernado por políticos de dudosas intenciones. El potencial humano está ahí y puede elevarnos por encima del caos.

Superflua e inofensiva, pero es una perfecta síntesis narrativa sobre las inquietudes políticas y sociales que agitan nuestro presente, y un perfecto uso del montaje que consigue correlacionar pensamientos y situaciones en distintas esferas sociales.
publicado por José A. Peig el 20 noviembre, 2007

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