La Habitación de Fermat es una película que en un primer momento atrapa por su inquietante atmósfera, pero que naufraga por lo poco creíbles que resultan los personajes y los actores, excepto Santi Millán, que los interpretan.

★★☆☆☆ Mediocre

La habitacion de Fermat

Hay determinados actores, directores o guionistas, a los que tenemos asociados mentalmente con un tipo de cine o de programas, y parece inconcebible que éstos puedan hacer algo que se aleje de aquello en lo que están encasillados. Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña siempre se han movido en el humor, siendo colaboradores principales de programas cómicos, como El Club de la Comedia, Nada x Aquí o El Hormiguero.

Sin embargo, para su primera incursión de forma conjunta en el cine, dejan de lado la comedia y se lanzan con un género totalmente opuesto, el cine de suspense. La Habitación de Fermat es una película que atrae por su más que interesante planteamiento inicial, cuatro matemáticos encerrados en una habitación sin salida y que va encogiendo poco a poco, y porque supone un tipo de suspense distinto al que suele ofrecer el cine. Sin embargo, a los pocos minutos, se descubre uno de los principales fallos del film, y es que exceptuando a Santi Millán, no hay quien se crea que Alejo Sauras, Elena Ballesteros e incluo Lluís Homar, sean unos brillantes matemáticos. Pero el defecto no sólo se halla en la elección de los actores y en sus interpretaciones, sino que también se debe a que los personajes están mal construidos y peor desarrollados. La atmósfera está muy lograda, aportando la inquietud y el agobio justos para que la cinta transmita esa sensación de ahogo que atrapa por completo al espectador. Pero ay, esta atmósfera sólo se mantiene la primera media hora, lo mismo que dura la originalidad del guión. A partir de ese momento, la trama se sucede de forma atropellada, se vuelve monótona y predecible, perdiendo toda la emoción, para desembocar en una resolución artificiosa, simplista y para nada creíble.

La Habitación de Fermat es una película que en un primer momento atrapa por su inquietante atmósfera, pero que naufraga por lo poco creíbles que resultan los personajes y los actores, excepto Santi Millán, que los interpretan. La película podría haber dado más de sí con un guión más pulido, una resolución más elaborada y menos atropellada, y un casting más cuidado.

     

  

Lo mejor: La intensidad de la primera media hora.
Lo peor: La poca credibilidad de los personajes y los actores y el apresurado final.
publicado por Francisco Bellón el 19 noviembre, 2007

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