Se nos cuenta la historia de un personaje nacido de la relación entre dos mundos diferentes. por un lado el pueblo de Wall, que, como su nombre indica, está cerca de un muro que marca la frontera entre Inglaterra y el imaginario mundo de Faery, en el que está el reino de Stormhold. Sólo hace falta engañar al guardián del muro para entrar en el mundo donde las brujas y los príncipes se pelean y se matan entre ellos para conseguir la inmortalidad y/o el reinado. La inmortalidad llega si se consigue el corazón de una estrella, y el reinado será para aquél de los herederos que encuentre un diamante volador y escurridizo que se ha perdido entre las estrellas. Ambos elementos confluyen en Yvaine, el personaje de Claire Danes, que será perseguida por los ambiciosos durante toda la película, incluido el protagonista, que también desea una estrella para entregársela a su amada, sólo que en este caso las circunstancias cambiarán radicalmente.
La película está plagada de estrellas (de Hollywood, en este caso), aunque mayormente están en papeles secundarios. Michelle Pfeiffer es una bruja en busca de la eterna juventud. A esta mujer le deben poner el mismo maquillaje cuando hace de bruja vieja a cuando rejuvenece, porque está igual que en Las brujas de Eastwick, y de eso hace veinte años. Robert de Niro es un capitán pirata ambiguo (mmmm ¿de qué me suena?
) de un barco volador que va recogiendo rayos de tormenta. Peter O’Toole (que está en todos lados últimamente) es el rey moribundo de Stormhold. Uno de sus hijos es Rupert Everett. Ian McKellen (que también está en todos lados) es el narrador. Y la bellísima (que no tan buena actriz) Claire Danes en el papel de estrella fugaz. El resto de intérpretes son menos conocidos.
Sobre la película en sí, los elementos cinematográficos no destacan mucho, pero es porque están al servicio de la historia y no para destacar, como debe de ser. Los decorados y vestuarios están muy bien. Los efectos especiales están bien cuando son fondos o modelos 3D, pero cantan los efectos 2D (humos, fuegos, refulgencias, etc.). La música es marcadamente épica, tanto que casi calca y mezcla parte de Piratas del caribe y de El Señor de los Anillos. Como he dicho, lo más brillante es el guión, la historia plagada de muy buenos detalles de humor, que no evita referencias adultas como el sexo, y la definición de los personajes, y un ritmo y una trama que confluyen en un hermoso final de cuento de hadas tan mágico como original.
