Las peripecias que viven en una noche los protagonistas son realmente divertidas. Pero tampoco dejemos que las risas nos engañen, la película no es ninguna maravilla y tiene graves problemas de ritmo.

★★★☆☆ Buena

Supersalidos

Supersalidos“, malísima y algo perversa traducción del título original “Superbad”, es una película que no pensaba ir a ver. Las comedias del tipo “American pie” o “Porky’s” no me interesan (de hecho no he visto ninguna de las dos) y la falta de tiempo, mal endémico de nuestros días, me obliga a seleccionar lo que veo o publico.

Finalmente, gracias a la gentil invitación de Sony Pictures España y vía muchocine.net tuve ocasión de asistir a un pase de prensa en las magníficas instalaciones que la mencionada compañía tiene en Madrid.

Y ahí, me llevé una sorpresa…

Sorpresa relativa, pero sorpresa. Relativa porque, aquellos que odien este género van a odiar esta película y aquellos que lo adoran la van a idolatrar. Sorpresa porque los que estamos entre esas dos posturas somos los que podemos salir sorprendidos del cine. Y ello por varios motivos.

Primero porque el título es algo engañoso. La historia se centra en tres adolescentes salidos, sí, como por otra parte casi todos los adolescentes (¿para qué engañarnos?). Pero es la búsqueda del alcohol para una fiesta, en un país en el que los menores de 21 años no pueden comprarlo, el que centra buena parte de la película.

El otro gran tema de la cinta es la amistad entre Seth (Jonah Hill) y Evan (Michael Cera), alter egos de los guionistas Seth Rogen y Evan Goldberg, que se verá puesta a prueba al ser admitidos en universidades distintas lo que, a su vez, dará lugar a algún momento de inesperado buen cine. Atención, por cierto, a las posibles connotaciones gays de la historia.

Las peripecias que viven en una noche los protagonistas son realmente divertidas (aconsejo ir al cine en pandilla porque esta es la típica película que se disfruta más así). Son especialmente buenas las escenas planificadas en torno a situaciones frente a las puramente verbales, más simplonas y basadas en la presunta gracia de las malsonantes palabras de los protagonistas (aunque alguna tenga su chiste en general son reiterativas).

Pero lo que creo que será especialmente recordado, al salir del cine, es la escena de la licorería (no digo más) y todo lo relacionado con el personaje más divertido de la película: McLovin (Christopher Mintz-Plasse). A su alrededor tienen lugar las escenas más delirantes hasta el punto de que, sin ser el personaje principal, se convierte en el auténtico dueño de la función. Es difícil no acabar siendo un fan de McLovin.

Pero tampoco dejemos que las risas nos engañen, la película no es ninguna maravilla y tiene graves problemas de ritmo. Tanto a nivel global, la peli tarda bastante en arrancar, es demasiado larga y tiene bajones preocupantes, como a nivel de ritmo interno de algunas de las escenas que se hacen largas y que, o bien tardan en plantearse o bien en resolverse.

Estos defectos provocan que el conjunto sea algo irregular y se alternen las carcajadas con un ligero tedio. Si unimos esto a las bajas pretensiones del film, llegaremos a la conclusión de que la peli es simplemente correcta. Lo que, por otra parte, es mucho más de lo que me esperaba.

Valoración final en moonfleet: 5,5 sobre 10

publicado por Jeremy Fox el 23 octubre, 2007

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