La película trata sobre dos amigos preuniversitarios que ven como se termina su vida del instituto y quieren mojar el churro antes. No son precisamente el arquetipo estudiantil de jugador del equipo de fútbol, si no más bien el prototipo de seguidor de Onán o pajillero, como prefieran decirlo. Aún con esas les cae del cielo la oportunidad de su vida, una de las chicas más buenorras del "insti" que quiere que vayan a su fiesta. Y ya de paso, que consigan alcohol. Así que no tienen más remedio que recurrir a otro amigo, con más cara de panoli aún si cabe, que tiene un carné falso.
No había leido más que críticas buenas de esta película, bien pudiera ser por la promoción tan bestial, pero la cosa pintaba bien. Y si, las primera hora no estaba nada mal, con millones de palabras soeces, grumosidad extrema, e incluso un momento para la historia del cine, que es cuando saca el cuaderno de los dibujos de falos. Pero a partir de ahí, te aburres de tener la "polla" en la oreja, el "chocho" en la nariz, y la "mamada" en la boca, y ya no sabes ni como sentarte en el cine. Por suerte tenía toda la sala para mí. Y es que una película de humor tan larga, se hace desesperante. Máxime cuando este humor adolescente americano no es que sea lo que más gracia me hace. Por suerte me pude desintoxicar en casa con una de Mariano Ozores, que si no.
Resumiendo, película sobre la búsqueda de alcohol "abre chochitos" de tres descerebrados adolescentes norteamericanos. Muy buen comienzo, muy buenas letras finales, un resultado pesado que deja un regusto más que amargo.
A mí me aburrió.
Besitos.
Lo mejor: La película se toma muy en serio la parte de terror y no descuida la parte cómica.
Lo peor: Ir acompañada en muchos casos como sesión doble con Ovejas asesinas.
