El espléndido guión permite bucear en ese mundo de sentimientos con gran versatilidad, personajes reales como la vida misma que en todo momento siguen un desarrollo ajustado al milímetro.

★★★★☆ Muy Buena

En la ciudad

La película de Cesc Gay(2003) nos sumerge en un alma colectiva afectada por la atomización producida a causa del aislamiento interior, el autoengaño y el miedo a revelar las necesidades íntimas de relación y afecto en determinadas circunstancias anímicas. Representa el modo de vida de la clase media barcelonesa con un grupo de hombres y mujeres cuyo devenir sentimental dibuja líneas paralelas, a la vez que se producen divergencias en los motivos que afectan a las decisiones y los puntos de vista que enriquecen el pulso de la narración. Un filme en el que los silencios y el pensamiento del corazón oculto tras ellos tiene su voz coral inspirada en la realidad cotidiana de la sociedad actual. Las palabras mienten, o dicen verdad.


La sociedad de las clases medias. El relato y la concisa visualización de cada escenario pone el énfasis en los usos y costumbres de un estrato social concreto, caracterizado por la amplitud y la dinámica de las relaciones sociales sostenidas en un modo de vida convencional y acomodaticio; trabajo (profesiones liberales, principalmente) , sofá, cama, cafeterías, restaurantes y fiestas. A lo largo de todo el metraje vemos unos personajes que, al parecer, no pueden evitar el estar presos de ese flujo de convenciones que les lleva a juzgar disertando sobre la vida íntima del prójimo, sin dejar de esconder las propias carencias.

Así pues, es un conjunto humano arropado por la estabilidad y la riqueza en el orden material, pero desestructurado y vacío en los aspectos espirituales y el desarrollo personal. La vida afectiva es el pálpito angustioso que pide a gritos un examen de las conciencias. Película, por tanto, marcadamente sociológica, tan frecuentes en el cine español, cuya tesis no va más allá de un presupuesto de común conocimiento en nuestros días.

Ahora bien, el espléndido guión permite bucear en ese mundo de sentimientos con gran versatilidad, personajes reales como la vida misma que en todo momento siguen un desarrollo ajustado al milímetro, según un patrón definido desde el inicio hasta el fin de la narración.

Resulta eficaz estructurar la progresión del drama colectivo partiendo de una sucesión de secuencias que muestran – de forma segmentada – el estado vital de cada uno de los personajes, hasta la escena final en la que todos convergen en torno a una mesa redonda, momento en el que el pálpito (lágrimas) de un personaje clave, enciende el sentir de lo que, hasta dicha escena, permanecía disimulado. El último silencio compartido expresa y sintetiza en conjunto lo que en el anterior desarrollo estaba atomizado. Un final amargo pero, también, esperanzado. Las lágrimas son una señal que todos reconocen, independientemente de los motivos concretos e idiosincrásicos.
publicado por José A. Peig el 16 octubre, 2007

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.