Es un nuevo género en el que un guión, un director y unos actores se proponen hacer un film que conciencie al espectador pero obviando llevar a cabo todo lo que una película necesitaría.

★☆☆☆☆ Pésima

¿Y tú Quién Eres?

Un director decente, un tema real y doloroso para mucha gente y unos actores de talento eran la fórmula perfecta para que la película fuera un pequeño oasis. Sin embargo “¿Y tú quién eres?” se convierte en otro ejemplo de “peli-reportaje” sobre el que pretendo advertir para aquellos que sientan el impulso de gastarse dinero en ir a verla.

Peli-reportaje es un nuevo género en el que un guión, un director y unos actores se proponen hacer un film que conciencie al espectador pero obviando llevar a cabo todo lo que una película necesitaría
, es decir, un guión con una historia bien trabajada, unos diálogos mínimamente reales, una dirección y realización sobrias, que no rancias, y unos actores que lleven con su talento y sobre sus hombros una historia.

Mercero no quiere dejar lugar a equívocos y desde el principio confía en Cristina Brondo para representar a la protagonista del peli-reportaje. Ella es una estudiante sobresaliente que prepara sus oposiciones a notario. Llega el verano y su familia decide irse de vacaciones y dejar al abuelo, ya mayor y con sus achaques de Alzheimer, en una residencia atendido. Primer encontronazo. ¿Qué hay de malo en una residencia de ancianos? Pues que puede ser un reducto en el que se tiran a los mayores que molestan en vacaciones (la única visión que ofrece la película) o bien un lugar en el que están mejor atendidos que en casa (ni de coña, claro).

La película, al igual que Mar Adentro, impone una sensibilidad y una lógica aplastante. Lo demás es de ogros. Pero… ¿cómo se explica, con lógica cinematográfica, que una estudiante metódica, en ese verano, decida cambiar su vida para dedicarse a cuidar ancianos con Alzheimer? ¿Cómo se explica que cada frase del personaje sea una parrafada de un folleto?

Y más preguntas, que no tienen que ver con la pérdida de mi memoria, ni mucho menos. ¿Y esos planos de la prota conduciendo (un Audi descapotable, claro) y recordando, cual película de terror, frases de los enfermos? ¿Y esa cuidadora y ese médico que están 24 horas atendiendo siempre a los ancianos? ¿Es que no hay turnos? ¿Y esa hipermegasuperchachi residencia de la muerte que va perdiendo enfermos de Alzheimer en cuanto abren la puerta? ¿Y esos chistes que no tienen gracia ninguna? ¿Y esa relación cantada entre doctor y nieta de paciente? ¿Y esa amistad inexistente entre Alexandre y López Vázquez que termina inexplicablemente en lágrimas? ¿Y esos hermanos cachas de la protagonista que hablan como si tuvieran sindrome de Down?

Y la final: tras esa frase final (título) del personaje de Alexandre ¿seguirá pensando la protagonista que es descorazonador llevar al abuelo, que no la reconoce, a una residencia?

En fin, un cúmulo de despropósitos cinematográficos que hacen creer al espectador que ha visto un reportaje ficcionado de La 2 en vez de una película que trata el Alzheimer. Lo único destacable y con buen gusto es la bella cabecera de animación en los títulos de crédito iniciales.

Lo mejor: Los títulos animados iniciales.
Lo peor: Todo lo demás.
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 11 octubre, 2007

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