Es absolutamente decepcionante y descorazonador que una historia tan interesante y exquisitamente bien elaborada como es la de ‘Death Note’ sea desaprovechada al máximo en su adaptación cinematográfica.

★★☆☆☆ Mediocre

Death Note

‘Death Note’ ha sido sin duda alguna el fenómeno manganime que más fuerte ha pegado en el país del sol naciente en los últimos años. Su original y adictiva trama ha atrapado a muchos mangakas a lo largo de todo este tiempo. Ha surgido un ejército de seguidores y eso se ha notado… sobretodo en la cartera de los creadores y editores, que viendo el percal, adaptaron en un tiempo récord el manga en un fabuloso anime.

Pero, sin duda, los que fueron más listos que el hambre fueron los de Warner Bros. Japón, que se pusieron rápidamente las pilas y estrenaron en 2006, el año ‘Death Note’ por excelencia, dos películas basadas en el manga de Takeshi Obata y Tsugumi Ôba.

Es absolutamente decepcionante y descorazonador que una historia tan interesante y exquisitamente bien elaborada como es la de ‘Death Note’ sea desaprovechada al máximo en su adaptación cinematográfica.

Dirigida por Shusuke Kaneko, ‘Death Note’ posee unos personajes desdibujados hasta la médula, sin ningún atisbo de alma ni carisma, simples caricaturas de lo que se nos presentó en el manga o en el anime. Meros espectros errantes, inexpresivos hasta decir basta (Tatsuya Fujiwara o Asaka Seto alcanzan el Nirvana del caradeparedismo), que no logran conectar con el espectador en ningún momento. Resulta terriblemente triste que transmita mil veces más un monigote generado por ordenador como lo es el shinigami Ryuuk (que, por cierto, canta La Traviata desde la luna…), que no el propio reparto.

Pero ese no es el principal fallo de esta película. Lo realmente grave es que como adaptación es realmente penosa. Mientras la veía, me ponía en la situación de alguien que no ha oído hablar de ‘Death Note’ en su vida, y me preguntaba si realmente se enteraría de algo. Da la sensación de que alguien te estuviera contando el manga o el anime así muy por encima, sin apenas entrar en detalles que, aunque puedan parecer poca cosa, son vitales.

Así, ésta película carece de la esencia verdadera de ‘Death Note’, y se posiciona como un simple complemento (y guiño hacia los fans) a todo el universo que se está construyendo alrededor del fenómeno.

El ritmo de la película, a ratos frenético y a ratos tedioso como un día sin internet, tampoco ayuda.

Pese a todo, destacar la labor de dirección en los minutos finales de la cinta, muy correcta y vibrante… aunque llegando tarde. También el trabajo que realiza Ken’ichi Matsuyama encarnando a L, el rival del protagonista, Yagami Light, que plasma con un rotundo y gratificante éxito al personaje. Y para terminar, subrayar el prólogo de la película: junto a L (para variar), lo mejor de todo, sin lugar a dudas.
publicado por Rafa Delgado el 18 septiembre, 2007

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