En esta ocasión, aparece en la pantalla acompañado de Kevin James, que ayuda a que el despropósito sea todavía mayor de lo que ya de por sí representa una película que utiliza a los homosexuales para reírse de y no con ellos. Digo esto porque Os declaro marido y marido no es más que una serie de tópicos reunidos (y no de Geyper), en la que no se repara en ofender la dignidad de quien sea necesario con tal de intentar arrancar una sonrisa al espectador, aunque el resultado provoque más muecas de desagrado que otra cosa.
Grosso modo, la historia narra las peripecias de dos necios golfos (y heterosexuales) que tras conocerse casualmente deciden casarse para conseguir una subvención que se concede a las parejas gais. Para hacerse pasar por ello, recurren a todos los estereotipos de mal gusto, rodeándose de reinonas e histriónicos personajes que riánse ustedes de Paco Martínez Soria vestido con abrigo de pieles y peluca estropajosa en La tía de Carlos.
Para más inri, su campaña publicitaria en Estados Unidos incluye alusiones a la defensa de la normalización de la homosexualidad que dicen que representa la película. Vamos, que encima pretenden hacer creer que todo lo hacen por luchar contra la homofobia. Al menos no han tenido la desvergüenza de utilizar ese argumento en Europa; quizás porque aquí la gente todavía piensa. Aunque después de dos o tres años de Educación para la Ciudadanía y otras reformas educativas de los diferentes gobiernos (de todos los colores) quizás bodrios como éste acaben siendo considerados obras maestras también en el Viejo Continente.
Lo mejor: ¿Jessica Biel?
Lo peor: La doble moral de utilizar un tema delicado de manera frívola, demostrando una falta de tacto y de buen gusto sin límites.
