En fin, todo eso que el cine procura y que hace que la vida sea bonancible y jubilosa.
Estamos de acuerdo que hay decenas (lea si desea cientos) de films peores, pero los mimbres de éste, su elenco – como se decía antes – y la tremebunda maquinaria de márketing que la roció por el mundo merecían un nivel ciertamente mayor. Pedimos mediocridad y encontramos mediocridad. O tal vez viene a suceder que al ver que James Foley dirige la obra, creemos que tenemos derecho a encontrar algo de lo que vimos, y que disfrutamos enormemente, en su cinta Glengarry Glenn Ross, pieza maestra del reciente cine americano en opinión de este (hoy) aturdido cronista.
La popularidad de sus actores (Berry, Willis) no garantiza nada: en todo caso lo agrava. Voy a escribirlo bien claro: una película pésima. Menos mal que la alquilé en un videoclub.
Lo mejor: Halle Berry, que tiene su morbazo. Bruce Willis, debilidad de este cronista desde que hiciera de John McClane hace ya casi 20 años. Ah, y vuelve....
Lo peor: Todo lo demás.
