Muchos de estos títulos han sido cofinanciados en menor o mayor medida por productoras españolas, que a su vez han influido en su estilo cinematográfico. Pero cintas como Solos han salido adelante casi de milagro, gracias al empeño y tesón de sus directores, en este caso José Glusman. Solos cuenta la historia de Enrique (Sergio Boris) y Luis (Adrián Navarro), dos hombres de treinta y muchos o cuarenta y pocos, que sufren fuertes desengaños amorosos y deciden vivir juntos. Lo que se había convertido en un refugio para las penas de ambos, se convierte en una profunda y sincera amistad. La principal virtud de José Glusman es que no ofrece situaciones ni personajes estereotipados, sino que muestra una historia creíble, que cualquiera puede reconocer. Tampoco cae en la comedia fácil de solteros descerebrados al estilo norteamericano, lo cual es muy de agradecer. Sin embargo, al no decantarse ni por la comedia humana ni por el drama, el film va perdiendo fuelle a medida que transcurren los minutos. Buen trabajo de su pareja protagonista, que aporta aún más una mayor credibilidad al conjunto.
Solos es una película fallida, y a pesar de contar con unos buenos ingredientes iniciales, se ha quedado en un producto ligeramente vulgar, uno más del montón. Una verdadera lástima que se desperdicie el buen hacer interpretativo de sus protagonistas, y un guión que podría haber dado mucho más de sí.
Lo mejor: Adrián Navarro y Sergio Boris.
Lo peor: El no decantarse entre comedia o drama.
