El guión es lo que, en mi opinión, flaquea más en esta interesante película. Tiene un comienzo verdaderamente intrigante, pero hay varios aspectos del nudo que no me acaban de convencer. Tampoco voy a nombrarlos ahora, pero por ejemplo, el personaje de Rosamund Pike no pinta demasiado, es más, es como el complemento femenino que, sin duda, había de aparecer en la película. Gosling interpreta a un tipo ganador, que ha tenido la vida laboral solucionada y que ahora se preocupa más por su salario que por resolver casos como abogado que es (citando a una de las frases que el gran David Strathairn nombra en el film). Y todo cambia cuando conoce al manipulador Hopkins, que le hace cambiar radicalmente hasta el punto de obsesionarlo con el hecho de si existe realmente el crimen perfecto. Me recuerda mucho al primer largometraje de Hoblit, Las dos caras de la verdad, una correcta película de juicios con un duelo interpretativo entre Richard Gere y Edward Norton realmente asombroso. Y es que, para qué negarlo: el peso mayoritario de Fracture recae en el condenado Hopkins, y el de el otro film en el también condenado Norton (obtuvo una nominación al Oscar por su interpretación).
No es que los “fiscales” tengan malas interpretaciones, pero no se puede negar que los malos acaban siendo mejores que los “buenos”. Quizás en el nuevo film no se trata tan a fondo el tema de la psicología humana como se observaba claramente en Las dos caras de la verdad, pero sí tienen varios puntos en común que me resultan, a la vez, un tanto sospechosos. Comparaciones aparte, y centrándose en Fracture, decir que sin ser una maravilla, consigue superar a la mayoría de thrillers que se han estrenado durante los últimos años (exceptuando a maestros como Fincher o Greengrass), obteniendo un notable resultado final, muy conviencente y nada manipulador. Al fin y al cabo, yo iba con la intención de ver una cinta entretenida y eso es lo que me he encontrado. Quizás su principal error es que le sobran unos cuantos minutos. Dos horas era demasiado para contar una historia como esta, pero la verdad es que tampoco se hace pesada. Y no olvidar a los estupendos secundarios, de los cuales resalto a los ya nombrados Stratharin y Pike, y a la siempre magnífica Fiona Shaw en el papel de juez.
Un notable thriller judicial, con momentos verdaderamente buenos y una interpretación magistral, la de Anthony Hopkins. Quizás Fracture no nos quedará en la memoria para mucho tiempo, pero no creo que Hoblit lo pretenda. Esta es, finalmente, una película para ver y comentarla a la salida del cine. Punto.
Lo mejor: Anthony Hopkins y ese aire de los 90.
Lo peor: Son demasiadas las similtudes con Las dos caras de la verdad.
