El Club de los Suicidas es una película zafia, vulgar y que no tiene ninguna gracia. En definitiva, es un ejemplo perfecto del estado del cine español comercial.

★☆☆☆☆ Pésima

El Club de los Suicidas

Vivimos en un mundo de locos, en el que todos estamos con los nervios a flor de piel, y en el que reina el orden de lo políticamente correcto, no vaya a ser que alguien se ofenda por un simple comentario. Donde más se notan estos efectos es en la comedia, donde los propios autores se atan las manos para no molestar a ciertos colectivos. Pero, ¿qué o quién decide qué es realmente ofensivo o simplemente un chiste irónico o satírico sin mala intención?

Cualquiera que conociera la trayectoria de Roberto Santiago, esperaría encontrar en El Club de los Suicidas una comedia bastante loca y disparatada. En vez de eso, se encontrará con un film bastante correcto políticamente, que pasa por el tema del suicidio con pies de plomo por no frivolizar con un tema tan serio. Habría que recordarle a Roberto Santiago el último trabajo del maestro Billy Wilder, Aquí un Amigo, el desternillante diálogo sobre el suicidio que mantenía Woody Allen en Todos Dicen I Love You, o los intentos de un Bill Murray Atrapado en el Tiempo. Quizás sea este el peor defecto de El Club de los Suicidas, aunque desgraciadamente no es el único. Por su ambivalencia entre drama y comedia, la cinta no termina nunca de arrancar, y en ningún momento atrae con la suficiente intensidad el interés del espectador. El guión no ayuda para nada, con unos personajes que pasan por ser meras caricaturas vacías, y unos diálogos propios del cine de adolescentes descerebrados. Todo el cuidado que han tenido en no ofender a nadie con el suicidio lo pierden en cuanto abordan otros temas, mucho más dados al chiste fácil y grosero. Pero ya se sabe que no hay nada de malo en ofender a determinados colectivos de nuestra sociedad. En cuanto a los actores, poco se puede esperar de ellos con semejantes personajes y diálogos. Sólo se salva de la quema Luis Callejo, que aporta los pocos momentos realmente divertidos que tiene el film.

El Club de los Suicidas es una película zafia, vulgar y que no tiene ninguna gracia. En definitiva, es un ejemplo perfecto del estado del cine español comercial. Tal vez, si Roberto Santiago hubiera dejado a un lado el chiste fácil y se hubiera decantado más por la comedia disparatada, el resultado habría sido mejor.
Lo mejor: Luis Callejo.
Lo peor: La ambigüedad entre drama y comedia.
publicado por Francisco Bellón el 23 agosto, 2007

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