Que David Koepp ( Parque Jurásico, Carlito’s way, La guerra de los mundos, el próximo Spider-man o el próximo Indy ) firme el fiasco no exonera a los firmantes. La trama es simple, carece de gancho y se va negando a sí misma hasta llegar a un final desastroso, indigno de lo que vimos en el fantástico arranque de la película.
La técnica de volver a narrar hechos ya sucedidos y, por tanto, vistos, pero alojados en otro punto de vista ( viva Tarantino ) informa de la tendencia de De Palma a convertir sus films en pura egolatría, en un ejercicio de afirmación personal que engolosina por su propuesta visual – histriónica, efervescente, barroca – pero que decae por su (en ocasiones) desinterés en lo literario.
Nos quedamos con imágenes impagables (esos primeros minutos tan altamente recomendables o la vibrante persecución de una chica por parte de los dos protagonistas desde una sala de un casino a la habitación del hotel colindante ). También con una banda sonora magnífica ( Sakamoto ). Después: tedio, engaño, esa sensación agridulce de haber tenido una buena comida, pero tener la certeza de que la digestión va a ser complicada. A pesar de todo, este cronista disfrutó con la elocuencia de las imágenes, con su plasticidad a prueba de tedio…
Lo mejor: Los primeros veinte minutos...
Lo peor: Los últimos diez...
