Dicho en pocas palabras: la visualización de Liman no está a la altura de un relato que exige de una mayor penetración psicológica. Aunque maneja muy bien los tempos y el suspense, es evidente que hay un cierto desequilibrio entre forma y fondo, entr

★★☆☆☆ Mediocre

El caso Bourne

La identidad de Bourne es la excusa para indagar en la mitología del cine de espionaje, aquí el personaje interpretado por Matt Damon representa la paradoja del hombre corriente que se ve abocado hacia la espiral de tramas, misterios, entresijos de un aparato de poder que actúa sin tapujos y sin que nadie pueda dar explicaciones. La amnesia es una oportunidad para romper con el pasado. La película de Doug Liman es un viaje al encuentro consigo mismo mediante el exorcismo de los demonios que acechan en el interior y en el exterior: la interioridad del recuerdo perdido y la duda en un momento crucial que determina la postrer decisión, y una exterioridad poblada de hombres ejecutores de la muerte como autómatas ocultos en el secreto.

La CIA es la organización cuasi omnisciente que parece controlarlo todo, un mito desplegado con notable escenografía y caracterización: hombres solitarios y armados que esperan el momento para matar en función de unos planes que solo unos pocos conocen. La ignorancia de Bourne, hija de la amnesia, es un fenómeno paralelo a la ignorancia de los propios cabecillas de la conspiración, uno de ellos, al final, convertido también en títere de quienes manejan un juego macabro.

La pretendida tonalidad ambigua del relato parte de una premisa inteligente, pero la ejecución visual y el desarrollo no pasan de ser un trámite rutinario que en última instancia resulta en un thriller de esquema convencional y de situaciones sujetas a los tópicos del género. Dicho en pocas palabras: la visualización de Liman no está a la altura de un relato que exige de una mayor penetración psicológica. Aunque maneja muy bien los tempos y el suspense, es evidente que hay un cierto desequilibrio entre forma y fondo, entre lo que el contenido ofrece y la representación del mismo.

Algunas escenas de acción esgrimen una aparatosidad innecesaria, en otras ocasiones el relato se torna demasiado previsible, cuando no inane a causa de la incapacidad del narrador a la hora de compensar el reiterativo esquema de la narración ( fíjese el lector como en toda la película apenas sucede mucho más que siempre lo mismo: búsqueda-desencuentro-búsqueda-desencuentro- búsqueda-desencuentro…) con una progresiva hondura y penetración en el drama psicológico.

No obstante, estamos ante una película muy digna, entretenida, tiene un par de escenas de acción muy bien filmadas y, en fin, no puede decepcionar a los amantes del género, sobre todo para los nostálgicos de aquellas películas setenteras sobre el espionaje en la guerra fría. Circunscrita al ámbito del cine como arte (el único ámbito que nos interesa aquí), tan solo un filme demasiado tibio, aunque correcto y entretenido, y cuando tropieza con los temidos clichés tan abundantes en un género específico como éste, lo hace con bastante dignidad.
publicado por José A. Peig el 12 agosto, 2007

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