Es una película con una clarísima pretensión de mimetismo desvergonzado, de imitar la basura sin reformulación alguna pero no sostenidos en una mayor imaginación o creatividad. Con lo cual el objetivo está consumado: basura es y como tal debe ser tr

★☆☆☆☆ Pésima

Planet Terror

Primer segmento de una producción dividida en dos partes pensada con el fin exclusivo de recuperar y remezclar todo el sabor y la estética (?) de las películas denominadas de “serie z”, inclusive la imitación de la estructura en la típica “sesión continua“, incluyendo trailers de films similares en temática y finalidad, tanto al inicio como al final de la narración base. Robert Rodriguez abre este díptico-homenaje al cine basura, el cual se mueve en el terreno de la evocación de subgéneros y clichés “undergrounds”, en especial el cine de terror protagonizado por los zombies que aquí aparecen a gogó en un “todo vale” que no dejará indiferente a ningún espectador que acuda a las salas de cine con o sin conocimiento de causa.

Obviamente, a una película en la que Rodriguez no pretende otra cosa que divertirse recreando un frenético show de hemoglobina combinada con ciencia ficción, sexo, humor negro y paródicas alusiones post-apocalípticas, no podemos pedirle que ofrezca valores intelectuales o artísticos más allá de dicho ámbito, pero lo hecho no deja de ser un recreo llevado a cabo por dos cineastas caprichosos y maestros de la revisitación kisch; lo único que plantean es una hipérbole de un subgénero olvidado por la industria hace ya varias décadas. En algunos momentos, dicha hipérbole alcanza la magnitud de un ingenio macabro y un sadismo que en nada se desvían del modelo convencional y que ya hemos visto en centenares de películas igualmente malas.

Película para la diversión cutre-rocambolesca, el cine sometido a un tratamiento basurero bajo la legítima inspiración nostálgica, y es razonable pensar que gran parte de los espectadores saldrán del cine con una sonrisa de satisfacción . Con todo, a efectos estéticos, también hay que reconocer que es una simpática tomadura de pelo que algunos cretinos nos la venderán como si de una obra de arte se tratara. Afirmaciones extraordinarias requieren de argumentos impecables. Algunos incautos dirán que la ausencia de pretensiones es una baza a su favor, lo cual es totalmente erróneo. Es una película con una clarísima pretensión de mimetismo desvergonzado, de imitar la basura sin reformulación alguna ( lo único que hace es multiplicar los efectos y el efectismo, pero no sostenidos en una mayor imaginación o creatividad -salvando algún momento puntual, pongamos, por ejemplo, la inolvidable “chica pata de palo-ametralladora“- sino en un mayor presupuesto económico). Con lo cual el objetivo está consumado: basura es y como tal debe ser tratada.
publicado por José A. Peig el 10 agosto, 2007

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