Aquí, con una duración de tres capítulos y medio, se sigue con sus desventuras, teniéndoles a ellos como los principales y casi casi únicos personajes.
Por ello, si alguien no hubiera visto, cosa imposible, algún capítulo de la serie, daría lo mismo pues podría perfectamente entender la idiosincrasia de los personajes, ya que los, digamos secundarios, apenas tienen parte importante. El no conocer nada de ellos no dificulta un ápice la comprensión de la historia.
Una historia con argumento de claro tinte ecológico, que sirve para dar puyazos a casi todo lo que se mueve: el Gobierno, sus políticos, la religión, el sexo, la ecología… todo queda tocado y a veces hundido, en una película muy entretenida, que gusta por su gran ritmo y sus chistosos y acertados diálogos.
Un entretenimiento sano para toda la familia, que la verdad es que no descubre nada nuevo que no se haya visto en la tele, pero es que eso no es lo que pretendían. Si hubiera sido así, resultar originales, obviamente no lo han conseguido. Pero se lo pasa uno bien viéndola.
Lo mejor: Su sano e intencionado humor.
Lo peor: Que no hay grandes sorpresas.
