La única evolución que apreciamos en los personajes es que están todos más creciditos y que tienen las hormonas algo revueltas, pero poco más. Mientras que a través de los libros el lector puede conocer las motivaciones de los protagonistas, en la pantalla es imposible saber que es lo que los mueve. Y a estas alturas de la saga, las cosas se han complicado tanto que es difícil entender que es lo que está pasando sin todas esas referencias que se han quedado en el papel. Al final, todo es un gran esbozo de lo que el libro ofrece y supongo que no es sólo culpa de los guionistas, es que quizás sea una tarea imposible. El caso es que en pantalla La Orden del Fénix no funciona y la historia se hace aburrida, inconexa y repetitiva. Ni los más pequeños pueden soportar un ritmo cansino que se limita a dar pinceladas aquí y allá, ofreciendo tan sólo unas cuantas escenas más o menos espectaculares de camino a un desquiciante final, que han resuelto en cinco minutos.
Otro problema añadido es que los actores que contrataron hace seis años porque eran graciosos ante la cámara han evolucionado de forma diferente. Ahora algunos están a la altura y otros son simplemente malos. Sin embargo, la selección de nuevos actores si que es acertada y tanto Imelda Stauton, en el papel de Dolores Umbridge, como Evanna Lynch, dando vida a la encantadora Luna Lovegood, están realmente bien, hasta el punto de dejar a la vista las carencias del resto.
En definitiva, Harry Potter y La Orden del Fénix resulta bastante mediocre y a lo más que aspira es a ser entretenida en algunos momentos. A estas alturas supongo que es tarde para cambiar algunos actores, y quizás tendrían que haberlo hecho hace un par de películas. Lo que si hay que reconocer es que, con la riqueza en detalles importantes que tienen una novela de más de ochocientas páginas, es prácticamente imposible trasladar a la pantalla toda la magia de Harry Potter. Y eso, cuando el protagonista es un mago, es algo imperdonable.
Lo mejor: Las interpretaciones de Imelda Stauton y Evanna Lynch. Los últimos diez minutos, aunque apresurados, son lo mejor de la película.
Lo peor: Algunos de los protagonistas han crecido en altura pero no como actores. El guión es un collage de lo que ocurre en un libro que posiblemente no haya forma de llevarlo a la pantalla con éxito.
