Una película que nos reconcilia con la idea romántica de los que creemos que el dinero no es la solución, ni la única opción. Y que inclusive, no cambia nada ni a nadie. Un pensamiento tan oscuro y placentero como El Aura.

★★★★★ Excelente

El aura

Después de ese milagro que fue Nueve Reinas, siendo una ópera prima con éxito de crítica y público superlativo, en la cabeza del director pasaron seguramente muchas cosas. Por eso se tomó cinco años para meditar su próximo paso.

Que casualmente, fue un proyecto propio que data de mucho tiempo y que el éxito de Nueve Reinas cambió de tono, para hacerlo más lúgubre que en su nacimiento. La apuesta se hizo esperar y resultó ser la confirmación de una nueva estrella de la dirección argentina, hablando exclusivamente de talento, demostrando que no fue ninguna casualidad lo hecho.

Es más, esta vez el mejor actor argentino –Ricardo Darín– no se convierte en lo más excluyente del film, no tiene que desplegar todo su bagaje expresivo con este taxidermista epiléptico, mérito exclusivo del director, que hasta parece decirnos que su primer film, fue sólo una excusa para realizar este.

Además, en los films de Fabián es muy raro que algún actor desentone. El Aura es la antítesis perfecta de su precedente, pero también es como aquella, redonda, con un guión sólido por donde se lo mire y está excelentemente filmada en todos sus rubros. Pero es oscura y se apoya más en sus climas que en el ritmo, pausada sin ser lenta; solo el comienzo nos remite a Nueve Reinas con las escenas del cajero y del soñado robo, filmado con la precisión y el timming marca registrada ya de Bielinsky.

Hay referencias sí. El uso de la música clásica y los bellos encuadres nos remiten a Kubrick, los climas a los thrillers clásicos de Hitchcock, los bosques espesos a los mismos de Shyamalan. Hasta el montaje del comienzo, con su apesadumbrado y estático protagonista, nos recuerda al genial Buster Keaton de Las 7 ocasiones.

Detalles nomás de un guión de relojería, pero más relajado. Solo un “lapsus” seria descartable, que es cuando el protagonista cuenta su experiencia con sus ataques. Una escena deudora del explícito cine argentino. Un film con varias capas, que se escapan en una única mirada.

Una escena de robo promedia la película y la parte en dos. Tanto por la forma atípica de abordarla, casi ausente -un robo que se siente más que lo que se ve-, y que agrega una dosis de “casualidad” al guión, que tampoco perjudica en nada al mismo. Bielinsky a fin de cuentas no solo no defrauda, sino que se supera. Solo queda esperar que no sean otros cinco años. Gracias también por un bello final abierto, detalle casi inédito en el cine argento de los últimos 30 años.

Una película que nos reconcilia con la idea romántica de los que creemos que el dinero no es la solución, ni la única opción. Y que inclusive, no cambia nada ni a nadie. Un pensamiento tan oscuro y placentero como El Aura. Otro nuevo clásico del cine argentino. La muerte del director va a ser una pérdida difícil de superar.
publicado por JLO el 18 julio, 2007

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