Se puede disfrutar bastante viendo este film, aunque es evidente que no es una gran película y que hay escenas realmente absurdas y patéticas, como la boda en el barco.
La tercera parte de Piratas del Caribe es un cierre(¿?) digno de la trilogía, en ella se responden a las preguntas que se dejaron en el aire en la segunda parte. El espectáculo y la diversión están garantizados, gracias sobre todo a la gran actuación de Johnny Depp, que con su estilo único hace del pirata Jack Sparrow uno de los personajes más divertidos que he visto nunca, sólo por él merece la pena ver este film, aunque en algunos momentos puede resultar un poco infantil. Totalmente opuesta es la actuación de Orlando Bloom, tan inexpresivo como siempre, está claro que su presencia sólo sirve para deleite de quinceañeras y fans.
La película es bastante larga, y hasta que hace su surrealista aparición (lo mejor de la película) Jack Sparrow se hace un poco pesada, después la historia transcurre con un ritmo frenético y la trama se vuelve algo confusa y enmarañada, como también ocurrió en la segunda parte, llega un momento en que no se sabe quién está traicionando a quién, o qué personajes están en un barco u otro.
Se puede disfrutar bastante viendo este film, aunque es evidente que no es una gran película y que hay escenas realmente absurdas y patéticas, como la boda en el barco.
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